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Nuestro director, Germán Febres, fue invitado a participar en la Edición Especial 6° Aniversario de EL MUNDO Economía & Negocios “EMPRENDEDORES / negocios rentables”, donde expresó en su condición de dirigente y vocero del Bloque de Prensa Digital de Venezuela (BPDV), lo siguiente:

Adentrados en la Era Digital, caracterizada por incesantes avances tecnológicos que no paran de sorprender, ya los usuarios conectados globalmente a Internet se aproximan a los 5 billones de personas y es un hecho que son potenciales emprendedores más que simples consumidores; personas que han logrado tanto bajar sus costos como simplificar sus operaciones; individuos mejor enterados que el promedio de los ciudadanos, lo cual no significa más educados, más cultos o más experimentados, pero sí más habilitados para tomar decisiones, para actuar, en un contexto constantemente actualizado, con abundante y diversa información.

El Banco Mundial, a finales de 2014, estimó el Top 5 de usuarios de Internet en el mundo (analizando la data de 2013). Divulgó el porcentaje de cada país respecto a su número de habitantes. Venezuela exhibió un creciente 54.9%. Los compartimos, pues hoy se consideran un nuevo e importante indicador de desarrollo.

Top 5:

1.- Islandia (96,5%)

2.- Islas Bermudas (95,3%)

3.- Noruega (95,1%)

4.- Suecia (94,8%)

5.- Dinamarca (94,6%)

Así, Internet viene a representar algo tan o más trascendente que la invención de la imprenta y posterior expansión de la industria gráfica, esto a los efectos de masificar y compartir noticias, conocimiento y también entretenimiento, que cada quien puede libremente contrastar y dar por bueno o rechazar. Constituye a su vez un ambiente amplio y apto para emprender, especialmente con proyectos informativos que encuentran múltiples formas de monetizarse para alcanzar la deseable sostenibilidad o sustentabilidad.

Esto no supone la desaparición de la industria gráfica ni de su producción, que conserva su vigencia apostando con éxito a nichos de mercado y a amplias audiencias específicas, avanzando igualmente a combinar y complementar la aplicación de nuevas tecnologías que resultan en novedoso material impreso con elementos interactivos, tales como los bastante usados códigos QR, o la realidad aumentada, y la innovación de los enlaces invisibles.

No obstante, es mi propósito tratar de provocar una reflexión necesaria y conveniente para el futuro de los emprendimientos de prensa digital, como es decir “No” a modelos o fórmulas de monetización que logran enriquecer a algunas centrales de medios y otros revendedores, pagando muy poco y con enorme atraso a diarios web profesionales que por honrar sus significativos compromisos de costos fijos, ven enlentecer injustamente su desarrollo.

Existe una gama de métodos para alcanzar ingresos, incluso muchos se pueden combinar. Algunas estrategias buscan recursos entre las propias audiencias mediante el pago de suscripciones para ingresar a un determinado portal, o realizando “crowdfunding” (financiación colectiva o micromecenazgo). Otras muy diversas se orientan a la captación de publicidad. También se sabe que el llamado capital de riesgo en otros países ha hecho inversiones válidas en el periodismo digital.

Pero nada es más pernicioso que aceptar el pago de publicidad por impresiones, toques o clic a un determinado banner, lo cual es promovido desde el pretexto de que se paga por lo que se obtiene. En primer lugar, esa política apuesta a que los usuarios se conviertan en lectores de publicidad, y no de contenidos editoriales, como informaciones y noticias desligadas de lo comercial.

De segundo, se sabe de estrategias creativas publicitarias especialmente diseñadas para hacer “branding”, cumplir otro cometido entregando un mensaje por medio de la lectura de un titular directo o la observación de una gráfica, sin el propósito de impulsar a hacer clic para dar a conocer más detalles o enlazar con otra página web del anunciante; evadiendo y ahorrándose de esta forma tener que pagar por el anuncio al medio de comunicación, que sin embrago lo publica.

De tercero, ciertas centrales de medios, empresas intermediarias y revendedores, más allá de pagar poco y ganar mucho, pues facturan tarifas infladas a los clientes que atienden, simplemente incumplen sus obligaciones administrativas y financieras. Alargan los plazos, hasta a veces prescinden de responder y desaparecen. Siempre debemos evitar hacer malos negocios que restan espacio y potencial para los buenos.

Afortunadamente, dicha actitud no es la conducta de la mayoría de las empresas e instituciones anunciantes, agremiadas en Anda, o de las agencias que se agrupan en Fevap, organizaciones de las que doy constancia acerca de su profesionalismo y seriedad.

Tampoco de pequeños y medianos clientes consecuentes o de reputadas compañías internacionales responsables de la contratación de publicidad. Desde el Bloque de Prensa Digital de Venezuela trabajamos en armonía con los demás gremios de la comunicación para garantizar el desarrollo de nuestra nueva industria.

Germán Febres / bloquedeprensadigital .org.

Redacción Doble Llave.

Fuente El Mundo Economía & Negocios.

Fotografía Gettyimages.

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