El Raván y el fantasma de Colegio de Ingenieros son algunas de las historias que descubrirás en este pase subterráneo



DOBLE LLAVE – El Metro de Caracas llegó en 1983 para alterar y cambiar para siempre la dinámica de la ciudad que lleva por nombre. Los tranvías ya eran cosa del pasado y los automóviles los protagonistas del momento, sin embargo, un extenso estudio hecho a solicitud del Gobierno nacional, debido a las fallas en el transporte por el aumento de la población, dio inicio a un proyecto ambicioso que con los años ha ido expandiendo sus rutas.

Desde entonces la institución ha sido protagonista de la vida caraqueña. Le ha dado matices, historias, vanguardia y un gran número de anécdotas que serán revelados más adelante. Este trabajo se hizo posible gracias al testimonio de un empleado del Metro de Caracas, quien le sirve a los usuarios nada más y nada menos que desde 1987.

Los fantasmas en las estaciones

Una de las leyendas más conocidas es la de una odontóloga que se acostó en los rieles de la estación de Colegio de Ingenieros, hace aproximadamente unos 20 años, desde entonces usuarios manifiestan verla o sentir la presencia de aquella mujer que murió decapitada. La segunda sería la de un obrero que cayó sobre cabillas en la estación Ciudad Universitaria cuando esta apenas estaba en construcción, tras el fatídico accidente sus compañeros comenzaron a decir que lo sentían deambular por el andén. En su honor, los obreros crearon una pequeña capilla.

El impacto de El Caracazo

Los disturbios registrados en Caracas en 1989 bautizados con el nombre de “El Caracazo” tuvieron repercusión en la compañía de transporte. “Estuvimos cerrados, trabajamos en horario súper restringido por la suspensión de las garantías. Muchas veces tuvimos que quedarnos a dormir en las estaciones, aunque siempre ha existido el horario nocturno, lo que pasa es que nos agarraba el toque de queda cerrando las estaciones y no podíamos salir porque era sumamente peligroso. El día que comenzaron las protestas y enfrentamientos con los cuerpos de seguridad, Daniel (nombre ficticio para proteger a la fuente) dice que no lo olvidará nunca. “Recuerdo que estaba trabajando en Maternidad junto a dos compañeros más cuando vimos aquella horda de gente, tuvimos que cerrar las estación a millón , cuando salimos al día siguiente porque esa noche no pudimos, nos tocó atravesar muchos cadáveres”. Para ese momento solo existían las Línea 1 y Línea 2.

Distancia entre las estaciones

Todas tienen un tiempo de recorrido diferente que obedece a un estudio de “origen-destino”. De la estación La Hoyada a Parque Carabobo que es uno de los tramos más cortos, según el entrevistado, habría unos 90 segundos de duración, la interestación más larga sería entre Parque Central y Zona Rental, también entra Chacaíto y Chacao y Colegio de Ingenieros y Plaza Venezuela, estas tres últimas se llevarían unos dos minutos.

El Raván

Así llaman los trabajadores las franjas de los primeros trenes por sus colores Rojo, Amarillo, Verde, Azul y Negro (Raván).

Los tickets de viajes en el tiempo

Cuenta Daniel que hace unos diez años atrás los tickets con más viajes como el Multiabono era de un material plástico para garantizar un poco su durabilidad, no obstante, era igualmente de color naranja como es conocido en la actualidad. Hoy todos los tickets son de papel y existen las tarjetas magnéticas, un producto reciente.

La barra magnética de los boletos

Esa barrita marrón que contiene el ticket de viaje es una banda que le suministra toda la información a los operadores, allí se registra la hora en que el viajero pasó, porqué torniquete lo usó y cuántos viajes hizo.

Las multas estrictas

En sus inicios el trabajador relata que eran muy estrictos en el cumplimiento y norma del sistema subterráneo, al igual que con las penalidades. La permanencia dentro del Metro solo estaba permitida por dos horas, si un usuario sobrepasaba esta regla debía cancelar una multa, en este caso, pagar el boleto de mayor denominación.

Fallas en los trenes

Las fallas en el Metro eran casi imperceptibles asegura el trabajador, en ese sentido, refiere que contaban con personal calificado y equipos de punta para solventar en tiempo récord cualquier irregularidad que se presentara, tanto así que los usuarios ni se enteraban cuando algo extraño ocurría.

Los suicidios

Esta práctica es tan vieja como los años del ferrocarril, pues Daniel asegura que desde los inicios las personas hallaron una manera allí de acabar con su vida. Para evitar esto, cuentan con un operativo para abordar a un posible suicida, hoy afirma que es una tarea cuesta arriba ante la agresividad de los usuarios.

El buen servicio como un todo

Para Daniel lo más importante que le enseñaron en su llegada a la compañía fue el buen servicio para los transeúntes, en este sentido, añade que el confort y seguridad del usuario era lo más importante, para eso se preparaban y dedicaban todo su trabajo.

Pasear por la historia del Metro de Caracas ha sido un viaje fascinante, a medida que descubría más historias más cosas deseaba saber, es increíble poder imaginarlo en sus inicios con las butacas anaranjadas pulcras, el piso bien pulido y la mejor sonrisa de sus operadores, sin duda, el buen servicio lo hace su gente. Esperamos que hayan disfrutado este trabajo tanto como nosotros y que esos años dorados regresen en algún momento con nuestro querido “Raván”.

Ariadna García / @Ariadnalimon

Forma parte de nuestra comunidad en Telegram aquí: https://t.me/DobleLlave

Comentarios