DOBLE LLAVE – Santamarías abajo, carteles pidiendo paciencia por trabajos de reparación que no finalizan, individuos que pierden la vida por falta de medicinas y cientos de personas a pie por la falta de transporte público son una metáfora de como, poco a poco, Venezuela se ha ido apagando.

Más allá de la retórica, desde hace unos diez años nuestro país ha enfrentado una crisis en el sector eléctrico que, según expertos, ya dejó de ser coyuntural y se convirtió en estructural, mayoritariamente por la ausencia de políticas adecuadas y planificadas.

El principal causante de este problema, que ha dejado a más de un ciudadano sin artículos del hogar o imposibilitados de realizar sus actividades, es el Fenómeno Climático El Niño, generando un déficit de generación de energía por sequía. Eso motivó a que el Ejecutivo creara el Ministerio para el Poder Popular para la Energía Eléctrica (MPPEE) en el 2009 y cuyas riendas han estado a cargo de:

  1.  Ángel Rodríguez (2009-2010)
  2.  Alí Rodríguez Araque (2010-2012)
  3.  Héctor Navarro (2012-2013)
  4.  Jesse Chacón (2013-2015)
  5.  Luis Motta Domínguez (2015 – )

Para Winston Cabas, ingeniero y presidente de la Sociedad Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), una de las fallas más grandes que ha tenido el Gobierno es no explicarle al país lo que sucede realmente y evadir constantemente la responsabilidad del asunto.

El experto detalla que “el sistema eléctrico nacional está conformado por generación, transmisión, distribución y comercialización. Nuestro problema radica en que no tenemos disponibilidad de esa energía instalada. ¿Qué significa esto? Pues es como una nevera, la tenemos instalada pero está dañada; no enfría, no dispensa agua o hace hielo, es decir no hace su función”.

“Más del 50% de las centrales termoeléctricas del país no están disponibles para dispensar el servicio eléctrico. Esto se traduce en la dependencia a El Guri, donde tenemos una capacidad instalada de 16 mil megavatios y disponemos de unos 10 mil megavatios por lo que estamos exprimiéndole el jugo a la central hidroeléctrica”, agrega.

Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, también llamada Represa del Guri

Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, también llamada Represa del Guri

Una falla tras otra

Cabas opina que “en los últimos años las autoridades se han dedicado a instalar y comprar plantas de generación termoeléctrica sin tener asociada la transmisión y gestión de mantenimiento, lo que ha hecho que estas máquinas se deterioren rápidamente”. También culpa a la corrupción.

Al mismo tiempo recuerda la “fuerza y vigorosidad” que tenían los sistemas de trasmisión, pero “al no tener mantenimiento, sustitución ni ampliación, cualquier perturbación que se presente produce un colapso“.

En cuanto a los 600 transformadores que distribuyen la energía, el ingeniero afirma que ya cumplieron su vida útil, es decir, unos 30 años instalados. “Si sumas la crisis de generación, transmisión y distribución tienes una crisis total en el sistema”.

El inicio

Para muchos, el comienzo de la denominada crisis energética fue en 2009, sin embargo para Cabas empezó en el 2002 que fue el primer impacto de El Niño, solo que no se vivió tan fuerte por el paro petrolero.

Centro Comercial Millenium, ubicado en Caracas. (Febrero 2016) Fotografía Fernando Llano/AP

Centro Comercial Millenium, ubicado en Caracas. (Febrero 2016) Fotografía Fernando Llano/AP

Pese a que el Gobierno ha implementado paliativos como el ahorro eléctrico de cinco horas en los más de 250 centros comerciales en el primer trimestre del 2016, o la segunda fase del plan de racionamiento en 19 estados y hasta resguardar el sistema hidrológico y eléctrico por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la Policía Nacional Bolivariana (PNB), la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la reserva activa, el especialista recalca en que la solución verdadera no se da porque “siempre el culpable es otro” y además, en el sector eléctrico hubo una desprofesionalización ya que muchos trabajadores se han ido”.

Ante la pregunta de cuál ha sido el año más grave para el sistema eléctrico, el ingeniero enfatiza que “todavía no ha llegado” porque “si hay un deterioro franco, masivo y continuado en nuestras centrales termoeléctricas, así como una falta de inversión, los años que vienen son más delicados. Todavía faltan cosas por ocurrir”, manifiesta.

Caracas no está blindada

Las quejas que más se han visibilizado a través de redes sociales es que los ciudadanos del interior se quejan de que la capital siempre ha tenido prioridad, sin embargo últimamente esto no ha sido así.

“Es mentira que Caracas esté blindada, se lo hemos dicho al Gobierno, un ejemplo de ello fue el apagón del 18 de diciembre, en el cual hasta el Metro se vio afectado por lo que fue un desprendimiento de un cable“, explica.

“¿Cuál es la razón? Caracas debe consumir aproximadamente unos 2.200 megavatios y solamente se le está suministrando 1.200 o 1.500. La capital está siendo impactada por un racionamiento igual que el resto del país, con la gran diferencia que no le explican al país que hay racionamiento”, agrega.

El miedo a la oscuridad

Cabas espera tranquilizar a muchos al esclarecer que el temido “apagón general no va a ocurrir” pues el sistema eléctrico venezolano, al ser integrado, permite “desincorporar carga, transportar e interconectarla. Lo que sí está planteado es un fuerte racionamiento, averías, fallas por 12, 14 o 24 horas, como ha ocurrido”.

Para el miembro del CIV lo primero que se debe hacer para solucionar esta situación es asumir con responsabilidad que existe una crisis estructural e informarle al país sobre ello, investigar y determinar a los culpables de inversiones perdidas valoradas en unos 30 mil millones de dólares.

Su planteamiento final también es esperanzador, pues asegura que “la ingeniería venezolana está en la capacidad de recuperar nuestro sistema eléctrico”.

Alejandra Watts / @alejandra_watts

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