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Las consecuencias de lesiones por descarga eléctrica dependen de varios factores y uno de ellos es el voltaje. Si éste es inferior a 110 o 120 voltios no producen lesiones graves, pero si supera los 380 pueden provocar serias secuelas e incluso la muerte.

Los tejidos son otras variables que influyen en los daños, ya que algunos oponen mayor resistencia que otros. En tal sentido, en orden decreciente son: los huesos, la grasa, los tendones, la piel, el músculo, la sangre y los nervios. Una persona agotada resiste menos que una descansada, y la resistencia disminuirá aún más si está mojada. También influye el contacto que se tenga con el suelo, el calzado, el tipo de suelo que pisa.

Diversos son los accidentes que involucran corriente y para brindar primeros auxilios a la víctima se debe tener en cuenta lo siguiente:

  • En primer lugar se tiene comprobar si la víctima todavía está en contacto con la corriente y en ese caso tratar de cortarla; y previendo que la víctima caerá inconsciente, se deberá tener algo donde pueda hacerlo sin provocarse nuevos traumatismos.
  • Si se trata de corriente de alta tensión, avisar a la compañía eléctrica, pues el contacto entraña peligro de muerte. La desconexión debe ser efectuada por una persona que conozca de ello.
  • En el caso de que no se pueda cortar la corriente, evitar todo contacto directo con la víctima, pues se vería afectado el auxiliador. Por consiguiente, se la debe separar con un palo seco, un trozo de goma, mantas, papeles, es decir con cualquier cosa que no sea conductor de electricidad.
  • Una vez aislada la persona afectada, se procederá a aflojar sus ropas y a quitar todo aquello que pueda molestar. Si hay paro cardíaco, realizar masaje cardíaco externo y respiración artificial. Luego trasladar urgentemente a un centro asistencial, en posición acostada y con los pies elevados para enviar la mayor cantidad posible de sangre a los centros cerebrales.
  • Las lesiones locales se tratarán de acuerdo con el tipo al que corresponda; si son quemaduras, heridas o fracturas, siempre inmovilizando, calmando el dolor, tranquilizando y trasladando al paciente.
  • Hay veces en que la persona que sufrió una descarga eléctrica no siente nada al principio, pero sí lo experimenta con el transcurso de los días. Por ejemplo, el dolor de cabeza, zumbidos de oídos, fotofobia (la luz le hace daño a los ojos), somnolencia, vómitos, pudiendo llegarse a las convulsiones, parálisis y hasta la muerte. Cuando aparecen estos síntomas se debe recurrir en forma inmediata a un médico, quién indicará un tratamiento.

DS

Con información de Estrucplan

Fotografía Gettyimages

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