No poseer una conexión estable impide el desarrollo intelectual, al imposibilitar la obtención de información o videos educativos



Hace unos meses, el ministro para la Ciencia y Tecnología y también presidente de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), Manuel Fernández, desmintió que el Internet del país sea el más lento del mundo.

“Tengo serias dudas sobre esas mediciones” que aseguran que el Internet de Venezuela es el más lento del mundo, eso es falso”, declaró en una entrevista a Unión Radio.

Luego destacó que el país ha democratizado este servicio, pues tiene una muy buena tasa de penetración con 14 millones de teléfonos inteligentes. Asegura que en los últimos años la curva de crecimiento de consumo de datos es enorme. “A mi juicio esto ha ocasionado que la velocidad de descarga se reduzca. El Gobierno ha hecho un esfuerzo grande para la democratización del Internet, lo que a su vez ha incrementado la demanda y creado la percepción de que el servicio se enlentece”, dijo.

“La velocidad de descarga se reduce, y la percepción de los usuarios es esa, se enlentece el servicio de los datos, esto se debe a la demanda del sistema y la democratización del mismo. Venezuela es el primer país de América con 15 puntos por encima del mundo en uso de tecnología inteligente (…) el país posee 62% de penetración en Internet y 110% en celulares móviles”, agregó.

La culpa no es de la democratización

Ya en 2010, el entonces vicepresidente de Cantv, Nicolás Solórzano, anunció que en dos años habrían finalizado la instalación de 6 mil 886 kilómetros de fibra óptica, con el objetivo de brindar conectividad al sur del país.

El plan forma parte del Octavo Proyecto de Servicio Universal de Telecomunicaciones (Opsut), proyecto que el año anterior la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) encargó a esa empresa, y que consta de tres etapas: estudios de ingeniería de detalles, contrataciones para la construcción e inicio de operaciones.

Fue financiado por medio del Fondo de Servicio Universal con recursos aportados por las operadoras. El ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias intermedias para el momento, Jesse Chacón, y Franco Silva, presidente de Cantv ese año, explicaron que con la inversión de 682.723,347 bolívares cubrirían las tres fases del Opsut, las cuales deberían estar completadas.

Esto significaría que para 2012 el país debió contar con casi 20 mil kilómetros de fibra óptica distribuidos por todo el territorio nacional.

Antes de la nacionalización (2007), la Cantv tenía una capacidad instalada de fibra óptica de 10 mil kilómetros, más tres mil que son aportados por Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Electrificación del Caroní (Edelca) y la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (Cadafe), para un total de 13 mil kilómetros en la actualidad”, indicó Solórzano en 2010.

La empresa siempre habló sobre la importancia de la fibra óptica por ser la única conexión posible para ciudadanos en regiones lejanas. Con ella no solo lograrían conectarse a Internet, sino que podrían tener líneas telefónicas y puntos de venta tan comunes a los habitantes de ciudades modernas. Serían, en palabras de personalidades del Gobierno, atendidos como nunca lo habían sido.

Dos años después, en agosto de 2012, Manuel Fernández aseguró que la red de fibra óptica llegaría a los 18 mil kilómetros y que para ello se trabajaba en los estados Amazonas, Anzoátegui, Aragua, Apure, Barinas, Bolívar, Cojedes, Falcón, Guárico, Lara, Miranda, Portuguesa, Táchira, Trujillo y Zulia, construyendo los tramos subterráneos.

La realidad es que en siete años (desde 2007 hasta 2014) la Cantv solo colocó 4 mil 381,86 kilómetros, de acuerdo a cifras oficiales.

Solo en 2014, según declaraciones de Fernández, se designaron 2 mil millones 369 millones 828 mil 984 bolívares para este desarrollo, monto superior a los 682 mil 723,347 bolívares anunciados en 2010 y que representa 1,9% de los 130 millones de dividendos brutos generados por Cantv desde su nacionalización hace ocho años.

Queda la duda del paradero de ese capital destinado a la conectividad de regiones distantes y sobre cuál ha sido la democratización en el uso de Internet.

Infocentros y plan de conectividad WiFi público

El adecuado uso y aprovechamiento de las tecnologías también depende de la capacitación en destrezas digitales, por lo que el Estado creó los infocentros en el 2000. Estos 888 locales, distribuidos en 293 municipios, permiten navegar gratuitamente y, además, ofrecen una sala para el uso guiado de conexiones en línea. En muchas comunidades son la única opción de uso de una conexión de datos.

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), para 2012 un millón 880 mil personas fueron alfabetizadas, desde el punto de vista tecnológico, gracias a estos centros.

Para Andrés Azpúrua, director de la organización de derechos digitales Venezuela Inteligente, la iniciativa está estancada: “El Estado está en la obligación de facilitar el acceso de la población de la forma más eficientemente posible, esto impacta en la capacidad de respuesta del mismo Estado en cumplir con los objetivos que le debe a los ciudadanos”.

Otro punto en el viaje hacia la democratización digital son los puntos de acceso libre en espacios públicos, los cuales se colocan en liceos, universidades, aldeas universitarias y principales plazas y parques nacionales. De las 5 mil 774 localidades previstas están conectadas mil 479, tan solo 26%.

No hay ningún centro con Internet libre que signifique una mejor velocidad de conexión para los usuarios. En las plazas la navegación es sumamente lenta, la conexión se colapsa rápidamente y no hay ninguna garantía de seguridad ni privacidad”, señala Luis Carlos Díaz, especialista en comunicación digital y coordinador del área de Comunicación y Redes del Centro Gumilla.

Esta es una de las quejas generalizadas, y al realizar la investigación, ni los municipios ni las instituciones que proveen las conexiones especifican la capacidad o calidad de la cobertura. Así, es virtualmente imposible saber si funcionan adecuadamente.

Sin forma de conocer el paradero del capital destinado en inversión tecnológica y sin cifras estadísticas, los venezolanos sueñan superar los 2,1 Megabits para acercarse a países como Francia, donde es común tener una conexión con 42,45 Megabits.

Amanda Gómez

Fotografía Gettyimages.

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