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En los últimos años se ha notado un incremento significativo en las personas que deciden emprender. La mayoría cree conocer las claves para que el negocio triunfe, pero se les olvida que el activo más importante de las empresas es su propiedad intelectual. Para que no caigas en ese desacierto es fundamental que no cometas los siguientes errores:

“Es una novedad; ya busqué en Google y no existe.” Es impresionante la constancia con que se escucha esta frase. La realidad es que Google no lo sabe todo y un negocio no debe partir nunca de la base de que es novedoso porque según Google no existe. Si tu proyecto se basa en esa idea, cualquier inversionista que valga la pena evitará invertir en tu proyecto.

Todo negocio que esté basado en una invención o el desarrollo de una nueva tecnología debe partir de una búsqueda tecnológica de alto nivel. De no hacerlo así se corre el riesgo de tirar tiempo y dinero a la basura.

Publicar antes de patentar sólo para ganar un aumento. Clásico de investigadores, quienes muchas veces están más preocupados por ganar un pequeño aumento de sueldo con una publicación, mientras están sentados en una mina de oro. Nunca se debe perder de vista que se tiene poco tiempo para presentar la solicitud de patente después de la publicación, pues se puede perder lo más por lo menos.

No patentar por miedo a que les roben la idea. Muchos emprendedores se niegan a patentar bajo este concepto, pues sienten que les robarán su idea. Sin embargo, no deben perder de vista que lo único que los hará más valiosos ante un inversionista es su propiedad intelectual, y esto es más contundente tratándose de patentes.

No registrar marcas porque la ley no sirve. Un temor absurdo, pero todavía existente. En la vida real la ley funciona, no como a muchos nos gustaría, pero funciona, y si no la utilizas a tu favor, alguien más lo hará para obtener una ventaja.

Los problemas vienen con los años. Por ejemplo, si sólo se registró el logotipo original y con el tiempo se recibe una demanda de caducidad (falta de uso), y el logotipo cambió y el nuevo no está protegido y no existe marca nominativa, no tendrán forma de demostrar el uso de la marca.

Utilizar una marca descriptiva o genérica. Las marcas más valiosas del mundo no son genéricas, y no les hizo falta serlo, pues su éxito está basado en sus innovaciones.

DS

Con información de Forbes

Fotografía Gettyimages

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