DOBLE LLAVE – Los niños y adolescentes que dedican más tiempo a las pantallas, y especialmente a las redes sociales, son más propensos a tener problemas de salud mental, de conducta y académicos más adelante, según una importante revisión de estudios internacionales publicada este lunes en la revista JAMA Pediatrics.
Para hacer la revisión, el equipo analizó 153 estudios con niños y adolescentes de 2 a 19 años a los que se hizo un seguimiento de veinte años, dirigida por el investigador Sam Teague de la Universidad James Cook.
El trabajo reveló que un mayor uso de los medios digitales se relacionaba sistemáticamente con más síntomas depresivos, problemas de comportamiento, un mayor riesgo de autolesiones y un peor rendimiento escolar.
Pero de todos los medios digitales, las redes sociales fueron el área más problemática, según el estudio, vinculándose con el consumo de sustancias y dificultades de conducta.
«El patrón más claro que observamos fue el que existía entre el uso de las redes sociales y el uso problemático posterior, lo que sugiere que los patrones de participación tempranos pueden afianzarse y volverse más difíciles de gestionar«, explica Teague.
Aumento en el uso de pantallas
Los videojuegos, sin embargo, mostraron un patrón diferente: aunque se relacionaron con agresividad, también se asociaron con una mayor capacidad de funcionamiento ejecutivo y atención, reflejando las exigencias cognitivas de algunos juegos.
El estudio observó que las tendencias eran más marcadas en los estudios de los últimos 12 años, lo que refleja el aumento de plataformas inmersivas y basadas en algoritmos para conseguir patrones de uso más intensos y adictivos.
Aunque la correlación no demuestra una causa directa, «la coherencia de los resultados en un gran número de estudios a largo plazo plantea importantes preocupaciones de salud pública«, advierte el investigador.
«Cuando los patrones se repiten en diferentes países, grupos de edad y diseños de estudio, hay que tomarlos en serio«, dice.
Un problema político, no parental
Para la psicóloga Delyse Hutchinson, estos hallazgos destacan la necesidad de mejorar la calidad y la seguridad de los entornos digitales que visitan los jóvenes, en lugar de centrarse solo en el tiempo.
«No se trata solo de que las familias gestionen los dispositivos», porque las plataformas están diseñadas intencionadamente para maximizar la participación; son los gobiernos y empresas tecnológicas los que determinan esa arquitectura.
«Si observamos una relación constante con resultados de desarrollo más deficientes, la responsabilidad también debe recaer en quienes diseñan y gestionan estos sistemas«, opina Hutchinson.
Es necesario diseñar plataformas adecuadas a la edad, reducir las características adictivas, aumentar la protección de la privacidad de los menores y habilitar mecanismos de rendición de cuentas claros.
«La tecnología digital aporta beneficios reales, pero necesitamos sistemas que den prioridad al bienestar de los niños«, concluye la experta.
En paralelo, los autores animan a los padres a establecer límites coherentes y dar prioridad al sueño y a las actividades no relacionadas con el mundo digital.
De interés: Exposición temprana a pantallas se relaciona con cambios cerebrales en la adolescencia
Con información de EFE Servicios y redes sociales
Fuente de imagen referencial: EFE/J.M. García
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