Aunque aún no dominan la escena delictiva, es importante alertar ante experiencias similares en Centroamérica y Colombia



El director de la asociación civil Paz Activa, Luis Cedeño, explica a Doble Llave que la figura del pran como modelo delictivo pareciera vencer el control de los centros penitenciarios venezolanos y termina por ejercer una especie de función de jefe carcelario, mientras dirige y coordina acciones en versiones de bandas criminales mucho más robustas llamadas megabandas; con importante cantidad tanto de hombres como de armas para el secuestro, la extorsión y el sicariato.

Cedeño afirma que si bien el enfrentamiento entre bandas genera el asesinato de un significativo volumen de personas estadísticamente, la aplicación del concepto “zona de paz” no devino en una tregua, sino más bien en el establecimiento claro de unos sectores de distensión para dichas organizaciones. Asimismo advierte que el calibre armamentístico que portan los delincuentes suele superar al de las fuerzas oficiales, poder de fuego que probablemente sale de los mismos almacenes de seguridad del Estado.

Cedeño describe que el fenómeno de las megabandas es relativamente nuevo y precisa que aún no es un asunto desbordado, así invita a las autoridades a frenar su incidencia antes de que cobre dimensión y se convierta en una crisis similar a la centroamericana con las maras o las bacrims colombianas a partir de la desmovilización del paramilitarismo.

Texto y producción @harryfebres.

Fotografía Gettyimages.

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