Marco Yánez habla de su admiración por Hugo Chávez, su experiencia como soldado, su rechazo a la mala situación y de su resistencia



DOBLE LLAVE – En este país no son pocos los personajes que sorprenden por lo que les ha tocado vivir, así como por su capacidad de adaptarse a los acontecimientos y circunstancias que van plenando la cotidianidad, el día a día, y que a la larga terminan siendo parte de la historia informal, y hasta -quizás- la formal de Venezuela. Esta vez compartimos con ustedes una conversación con uno así: Marco Yánez.

El béisbol, la resistencia y el Güaire

En narración que nos hace de su vida, destaca para comenzar un segmento de actualidad y vigencia, que mueve a reflexionar; confiesa que en momentos en que no comía bien y menos tenía para comprarse un pantalón sencillo, personas y jóvenes de la llamada resistencia caraqueña llenaron esas necesidades materiales “y otras espirituales, de verdadero amor por Venezuela”.

El equipo de Doble Llave lo invita a responder algunas preguntas directas. Marco, quien cuenta con 31 años de edad y cumple los 31 de diciembre, está de acuerdo ¿Nos permites hacerte unas fotos? Dále, sí.

¿Qué experiencia te dejó estar en resistencia?

– Luché en Caracas junto con otros jóvenes y personas, muchachas y muchachos, señoras y señores, por algo que me pareció justo y además volví a entrenar el brazo, con rectas y con curvas. Yo me dije, si como pitcher de chamo era bueno, lanzando piedras también, o mejor. Pero yo no hice más que eso, fui solamente tirapiedras; como chismean que (Elías) Jaua en su momento fue, y fíjense que ha sido hasta vicepresidente y ministro de Educación.

¿Qué lamentas o no te gustó de la resistencia?

– Las muertes de muchachos. En verdad eran muy valientes. Custodiaban las marchas. El peor recuerdo de mi propia persona es tener que haberme lanzado al Güaire para salvarme, para que no me agarraran y me echaran una vaina. Es que había odio, era como una guerra en que a uno lo querían reventar. Esa agua sucia era insoportable, pero a bastantes nos salvó. Yo digo que aunque podrida fue como agua bendita que nos protegió.

¿Qué criticas a la resistencia?

– Que cayó en el juego de la violencia y quemó camiones, por ejemplo.

¿Qué criticas al gobierno o a las fuerzas policiales y militares que enfrentaron a los manifestantes?

Su ensañamiento. Las cosas a la brava no son buenas, lo impuesto produce más resistencia. La gente lo que estaba era protestando, desahogándose. Yo me acuerdo que Chávez regañaba hasta a Diosdado (Cabello) cuando era ministro. Chavez nos empujó a protestar, nos pidió que protestáramos cuando algo no nos cuadrara, que fuéramos rebeldes con causa. Y en estos últimos tiempos eso no le gusta al gobierno. Quieren callar a todo el mundo“.

¿Alguna preocupación o temor principal en este momento?

– Que la mala situación no cambie, que siga de mal en peor, que el gobierno de (Nicolás) Maduro no se arregle en función de la gente, con constituyente o no, y que tampoco la oposición se acomode.

Yánez: Que los chamitos, los venezolanos más pequeños, puedan vivir mejor que uno.

Cuando pequeño a Marco Yánez lo emocionó jugar béisbol, y como pitcher o lanzador lo hacía mejor que desde cualquier otra posición. Pero ese gustazo no fué canalizado y tampoco cultivado, aunque hoy, ya de grande, porta con orgullo una vieja gorra de los Yankees de Nueva York.

Esa emoción -narra- fué sobrepasada cuando en un encuentro por casualidad, el fallecido presidente Hugo Rafael Chávez Frías, antes de ganar su primera elección, en un recorrido de campaña por el boulevard de Catia, lo señaló directamente e identificó en una arenga como “uno de tantos niños y jóvenes por los que hay que dar la pelea aquí, porque son el semillero del nuevo venezolano, o algo parecido a eso fue lo que dijo”, recuerda y comenta Yánez con gran orgullo.

Soldado de la patria con Chávez

Años después se alistó como soldado … “pagué mi servicio militar, siendo enviado a trabajar en colaboración a países de las Antillas Menores en el mar Caribe, así estuve en Granada, Grenada en inglés, al noreste de Venezuela, y al sur de San Vicente y las Granadinas. Su capital es la ciudad de Saint George”, refiere con exactitud.

Los meses avanzaron rápido y los años también pasan, “no pude terminar mi bachillerato, pero si aprendí otras cosas, fui capacitado en atención y servicios turísticos, por lo que honrosamente me desempeñé como a nostros nos gusta decir, de mesonero, mesero o innkeeper, incluso en el lujoso Hotel Tamanaco, en Las Mercedes (Caracas)”.

Señala que “Chavez era un líder y con él muchos venezolanos nos sentíamos identificados, pero cuando murió todo fue decayendo, empeorando, se cerraron muchas fuentes de empleo, todo se puso carísimo, no se consiguen los productos, cada día hay menos trabajo, y uno practicamente se encontró en situación de calle. Ni de broma es lo mismo“.

Prosigue la conversación afirmando que, “ser papá y responder a las responsabilidades cuesta mucho, hoy es casi imposible cuando no se tienen los ingresos, el dinerito necesario”. Esto llegó al punto de que la comida no está segura y mucho menos vestir, comparte Yánez. “Da rabia escuchar hablar de tanta corrupción … y estemos claros, hablar de corrupción es hablar de los gobiernos, de todos los gobiernos”, y agrega, “que nos empobrecieron”.

Como decía Gómez ¡Si no trabajas no comes!

Marco Yánez afirma convencido: lo que más aspira la mayoría de los venezolanos es tener un trabajo decente y productivo, que lo que uno gané alcance, es no pasar roncha, no tener hambre, poderte curar si te enfermas y cumplirle a la familia, a mi mamá, a la pareja. Pero ahorita, con Maduro, esto es muy duro, hasta estudiar cuesta mucho, aunque te digan que es gratis”.

“Claro que las dictaduras son chimbas, puede que no estemos en una, zape…! En algunas vainas parece, pero en otras no. Los mayores dicen que cuando Pérez Jiménez había seguridad y bastantes obras, ahora no. Fíjate que Juan Vicente Gómez hablaba de algo con lo que yo estoy de acuerdo y simpatizo, de repente él se lo leyó en la Biblia; como decía Gómez ¡Si no trabajas no comes!”.

Lo mío es ganarme la vida, sobrevivir sin embromar a nadie y tratar que los chamitos, los venezolanos más pequeños, aquí, allá, en todas partes, puedan vivir mejor que uno. Que les toque un futuro menos rudo. A mí me parece que en eso todos estamos de acuerdo. Yo no me dedico a la política, no soy ni quiero ser político, pero ojalá haya paz, eso que creo que llaman reconciliación, que estemos unidos todos y nos colaboremos”.

Marco Yánez agradece la conversación con Doble Llave, se despide y nos deja. Tiene prisa, va a atender un visitante. Hace honor a su vocación de trabajo. Ahora se desempeña en algún lugar de la informalidad, frente al Caribe, en tierra patria, de nuevo como mesonero.

“Necesito ganarme la propina”, da media vuelta y se retira luego de decir en voz baja: ¡Pero lo que más necesito y quiero es a Venezuela chévere y ser libre!

Redacción Doble Llave

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