DOBLE LLAVE – El medio BBC News Mundo divulgó un artículo periodístico escrito por Ángel Bermúdez en el que analiza desde su perspectiva contexto y resultados de la colaboración o cooperación así como relaciones entre la administración estadounidense de Donald Trump, y los enfrentados gobierno y oposición venezolanas.
A continuación un resumen de la publicación, que completamente puede ser conocida en este enlace o link: https://www.bbc.com/mundo/articles/ce8l6xj85ppo
Estados Unidos está logrando algo inaudito en Venezuela: impulsar cambios y reformas profundas (…) contando, al mismo tiempo, con la colaboración, el consentimiento o la resignación tanto del gobierno como de la oposición venezolana
… Tras la impactante captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, el gobierno de Donald Trump sorprendió de nuevo al respaldar a Delcy Rodríguez -entonces vicepresidenta de Maduro- como la persona encargada de llevar adelante los cambios que Washington quiere lograr en Venezuela.
«Esencialmente está dispuesta a hacer lo que nosotros creemos que es necesario para hacer a Venezuela grande de nuevo», dijo Trump, al tiempo que agregó: «No tiene otra opción».
Rodríguez fue reconocida como presidenta interina y no parece haber decepcionado a Trump, a juzgar por los frecuentes halagos que él le dedica.
Washington ha impulsado cambios en la legislación petrolera y minera de Venezuela de cara a favorecer la inversión privada en esos sectores, mientras explora opciones para recuperar el sistema eléctrico venezolano, factor imprescindible para que haya una recuperación económica en el país.
Además, ha ido levantando sanciones y abriendo camino para la paulatina reincorporación de Venezuela a programas y organizaciones internacionales de los que había quedado marginada.
Los cambios impulsados por el gobierno de Trump responden a un plan de tres fases -estabilización, recuperación y transición política- esbozado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
Aunque contienen elementos que, en general, pueden ser considerados como positivos o necesarios por venezolanos de cualquier tendencia política, como la recuperación de la industria petrolera o del sistema eléctrico, también han sido duramente criticados por distintas razones.
Entre los principales cuestionamientos se señala que este proceso significa una grave pérdida de soberanía para Venezuela, cuyo gobierno ya no controla el uso de los fondos generados por la venta del petróleo, mientras que la actual Asamblea Nacional está aprobando leyes que parecen a la medida de los deseos de Washington.
También se apunta a la falta de transparencia pues, por ejemplo, EE.UU. no informa a los venezolanos sobre cuánto dinero se ha recaudado ni cuál es el uso que se está dando a esos recursos.
Esas críticas son formuladas desde sectores de la oposición, del chavismo e independientes, pero curiosamente nunca proceden de boca de los principales funcionarios del gobierno ni de los mayores líderes de la oposición.
Los signos de la influencia de EE.UU. están por todas partes
Públicamente, la presidenta interina ha rechazado la idea de que Venezuela se convierta en el estado 51. «Eso no está previsto. Jamás estaría previsto porque si algo tenemos los venezolanos y las venezolanas es que amamos nuestro proceso de independencia», dijo Rodríguez en mayo pasado, agregando que el «camino» es la agenda de cooperación existente con EE.UU.
… La influencia de Washington también es visible en la oposición venezolana, como se comprobó con el retorno a Venezuela de Dinorah Figuera, después de años de exilio, para encabezar «por petición del Departamento de Estado» el diálogo con el gobierno para la recuperación institucional de órganos como el Consejo Nacional Electoral o el Tribunal Supremo de Justicia.
El jueves 6 de agosto se reunieron en Caracas las delegaciones de gobierno y oposición para el primer encuentro cara a cara.
Asimismo puede apreciarse en los frecuentes reconocimientos que hace María Corina Machado, líder de la oposición, al presidente Trump por la ayuda que le presta a Venezuela; y, por omisión, en las casi inexistentes críticas de parte del liderazgo opositor ante una situación en la que la soberanía del país parece estar comprometida.
Gobierno y oposición en Venezuela, enfrentados desde hace años, necesitan a Washington para lograr sus intereses opuestos.
«En 2024, hubo un fraude electoral en Venezuela y la oposición no pudo asumir la presidencia porque el gobierno estuvo dispuesto a hacer lo que fuera para mantener el poder, incluso recurrir a la represión más cruenta», dice Benigno Alarcón.
«Esto terminó demostrando que la oposición por sí sola no puede resolver el problema en Venezuela», agrega.
En el caso del oficialismo, el experto considera que la aparente sintonía con Washington responde a la necesidad de supervivencia, pero también a una estrategia de largo plazo.
Lo que importa es el cambio
Colette Capriles (…) advierte que esa influencia estadounidense podría extenderse incluso si la oposición llegara al poder, pues los planes de EE.UU. para el país son a largo plazo.
… Destaca que es una situación inédita pues se ha establecido una suerte de tutela sobre Venezuela, pero que al mismo tiempo parece ser aceptada por los distintos actores dentro y fuera del país.
Invitamos a conocer y leer completo el referido trabajo periodístico en bbc.com/mundo
Fuente de imagen referencial: Damiano Lingauri en Unsplash
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