Un experto en medicina pediátrica explica qué hacer en caso de que los pequeños de la casa consuman algún líquido corrosivo u objeto pequeño



DOBLE LLAVE – El doctor Valentín Alzina de Aguilar, director del Departamento de Pediatría de la Clínica Universitaria de Navarra explicó a través de un estudio que los niños pequeños atraviesan una fase entre los 8 meses y los 4 años en la que se llevan todo lo que consiguen a la boca, cosa que puede ser altamente peligrosa debido a que algunos objetos o líquidos pueden ser corrosivos y causar problemas en el organismo de los infantes.

Aunque un 80% de las cosas ingeridas son eliminadas espontáneamente por las heces, en el 60% de las ocasiones, los padres no detectan su eliminación.

El pediatra asegura que lo primero que hay que hacer es intentar evitar que lleguen a meterse algo en la boca. Con los niños muy pequeños hay que tener cien ojos, pero aclara que “una vez ingerido el cuerpo extraño hay varias maneras de proceder”.

“En el caso de que sea un lactante y esté tosiendo, lo primero que hay que hacer es mirarle la boca a ver si se ve el objeto. En caso afirmativo se puede intentar tirar de él con los dedos. En caso de que no se vea, hay que dejarle toser y por supuesto, no asustarle. Cuando el menor esté ya muy cansado, o si vemos que empieza a cambiar de color y a tener problemas para respirar, los mejor es ponerlo sobre nuestras piernas y darle cinco golpes secos entre los pulmonies. A continuación se le da la vuelta, y si sigue sin ser visible el cuerpo extraño, se le debe dar masaje cardíaco. Hay que continuar con esta rutina hasta que se vea el objeto o hasta que llegue el profesional sanitario”.

Cuando el niño tiene más de un año, Alzina explica que se le pueden dar golpes secos en la espalda e incluso practicarle la maniobra de Heimlich con mucho cuidado para no dañar las costillas ni el esternón. Este pediatra recalca de que en caso de que ya no respire hay que hacer un masaje cardiopulmonar: se presiona 15 veces en la zona por encima de las costillas y se insufla aire en dos tandas hasta que llegue la ayuda médica.

¿Qué pasa si ya se tragó el líquido u objeto?

En el caso de que el pequeño ya haya ingerido un cuerpo tal como una moneda, un alfiler, un clavo o algo más pequeño, el doctor aclara que el tratamiento depende del tamaño del niño. En casos muy graves se puede recurrir a la gastroscopia.

“Cuando el menor tiene dificultad en deglutir la saliva debe practicarse la intervención de urgencia para evitar la aspiración y obstrucción respiratoria. La extracción mediante endoscopio se realiza en alrededor del 19% de los casos, siendo necesaria la extracción quirúrgica solamente en el 1% de los mismos. En niños mayores, objetos de menos de 2 cm de anchura y hasta 5 cm de longitud pasan el píloro sin problemas. En niños pequeños y lactantes, el límite de la longitud es de 3 cm. Es recomendable extraer aquellos de tamaño superior al referido, así como los punzantes o cortantes. En el caso de que el pequeño se haya tragado algo, pero creamos que no reviste peligro se le pueden dar de comer alimentos con residuos (espárragos, alcachofa, cereales…) que arrastren y envuelvan el cuerpo extraño hasta que lo pueda defecar”, apunta el experto.

Cuando lo que ha hecho el bebé es beber un líquido corrosivo, “nunca hay que hacerle vomitar, pues el peligro es la quemadura y si devuelve, pasa dos veces por la garganta”, refiere este pediatra, que aclara que “en estos casos hay que darles de beber algo que diluya en lo posible el material cáustico“.

Ninoska Moncada / @ninoskamci

Con información de ABC

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