DOBLE LLAVE – La realidad de los trasplantes de órganos y tejidos en el país se ha tornado oscura. A pesar que entre 2000 y 2017 se realizaron un total de 6.167 trasplantes, según cifras dadas a conocer por la Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela (ONTV) y el Ministerio de Salud, en los últimos tres años ha habido una considerable reducción en esta actividad médica.

Mientras el 2012 fue el año con más intervenciones médicas realizadas de este tipo, con 508 cirugías, en 2017 solo hubo 102, lo que representó un descenso de 80 por ciento. De hecho desde ese año el Sistema de Procura de Órganos y Tejidos (SPOT) -ente encargado de evaluar donantes potenciales y ejecutar los procedimientos para la obtención y posterior distribución de órganos recibidos- ha suspendido sus actividades.

Pero, ¿cuáles han sido las razones para la reducción de trasplantes en el país?

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Una encuesta divulgada por Prodavinci, realizada a 45 especialistas en esta área médica, reveló que la complejidad de acceder a inmunosupresores por parte de pacientes trasplantados decanta como la principal causa del notable descenso de cirugías de este tipo.

De hecho, un 95 por ciento de las respuestas confluyó en la carencia de estos medicamentos como la verdadera razón. De segundo, con más del 70 por ciento de las opiniones, se ubicaron las fallas estructurales en centros de trasplante y de apoyo.

El inmunosupresor es un medicamento que inhibe la respuesta del sistema inmunológico, ya sea contra un órgano o tejido trasplantado. Es un remedio que un paciente con trasplante ha de tomar de por vida para evitar el rechazo del injerto.

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Este tratamiento debería ser suministrado por el Estado a través del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) de “forma gratuita, oportuna y permanente” como está establecido en la Ley de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, promulgada en 2013. No obstante, la escasez del medicamento también ha afectado al IVSS.

Ante estas circunstancias, los médicos encuestados han señalado que sus pacientes han tenido que recurrir a otras vías para obtener los inmunosupresores, como familiares y amigos en el extranjero (78% de los casos) o el intercambio entre los mismos pacientes (76%).

Grave situación

De no lograr acceder a los medicamentos, los pacientes se enfrentan a distintas complicaciones médicas. De acuerdo a la encuesta realizada un 21% de los casos ha tenido que ser hospitalizado, un 19% ha sufrido insuficiencia renal, un 10% ha sufrido la pérdida completa del injerto adquirido y un poco más del 5% ha perdido la vida.

Aunado a esto, la posibilidad de mantener un tratamiento con un mismo inmunosupresor es casi imposible. De los doctores consultados, un 71 por ciento indicó que han debido cambiar el tratamiento a sus pacientes, lo que conlleva a un gasto extra pues deben realizarse más estudios para corroborar como responden sus organismos a las nuevas drogas.

Esta realidad requiere una respuesta urgente por parte del Estado, que incluye la actualización del censo de toda la población de pacientes que requieren los inmunosupresores, además de la evidente compra de medicamentos. Sin embargo, para la óptima respuesta es imperante determinar, discutir el tema con expertos, y no solo con administradores.

Daniel Dolores / @daleserrano_

Con información e imágenes cortesía de Prodavinci.

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