Además, otras compañías podrán desarrollar vehículos que por su propia naturaleza sean capaces de realizar una conducción plenamente automatizada
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Los vehículos de conducción automatizada ya tienen en España el marco necesario y estable para realizar pruebas y ensayos en vías abiertas al tráfico. Esto se ha instaurado gracias a la publicación por parte de la DGT de un documento que recoge todos los requisitos necesarios para solicitar dichas pruebas. Además, incluye una clasificación de los coches en función de su nivel de automatización.

Esto le permitirá a Google probar su vehículo en suelo español, obtener datos y mejorar la puesta a punto de su nueva gran apuesta: el Google Car. Podrán solicitar la autorización para la realización de pruebas y ensayos los fabricantes de vehículos autónomos, sus constructores y los laboratorios oficiales, así como los fabricantes o instaladores de la tecnología que permita al vehículo plena autonomía, las universidades y consorcios que participen en proyectos de investigación.

En España hay dos centros técnicos: el de Seat, en Martorell, y el de Nissan, en la zona franca de Barcelona, que podrán pedir dichas pruebas. La normativa actual ya contempla y permite la realización de estas pruebas de investigación pero ha ido un paso más allá, accediendo a que la industria automotriz pueda desarrollar vehículos que por su propia naturaleza sean capaces de realizar una conducción plenamente automatizada.

Dicha instrucción se ha redactado precisamente para garantizar las posibilidades de mejora que dichos ensayos aportarán a la seguridad vial e impulsar la industria de automoción y la inversión en investigación en el país ibérico. Con ella, España se sitúa entre los primeros que apuestan por el desarrollo de este tipo de tecnología. Define un marco de pruebas con el objetivo de fomentar una conducción automatizada que transforma la movilidad hacia una perspectiva más segura y sostenible.

El ámbito de la autorización es nacional y establecerá los tramos de vías urbana e interurbana por las que el vehículo está autorizado a realizar las pruebas. Las autorizaciones concedidas tendrá un plazo máximo de 2 años, pudiéndose prorrogar sucesivamente por idénticos periodos de tiempo.

La marca Volvo se ofrece para trabajar en colaboración con la Administración en pro de la conducción autónoma tras la aprobación de dicha regulación. Es más, solicitará la autorización para realizar pruebas y ensayos, a través es una iniciativa conjunta entre el grupo Volvo Car, el Ministerio de Transportes sueco, la Agencia de Transportes sueca, el parque científico Lindholmen y la ciudad de Gotemburgo bajo el nombre de «Drive Me«.

KYL

Con información de El Mundo.

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