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	<title>moleculares &#8211; Doble Llave</title>
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		<title>Científicos revelan que actividad física provoca cambios en los órganos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Fíorella Tagliafico]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 May 2024 14:00:01 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Descubrieron que los cambios más extremos se producían en la glándula suprarrenal]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>DOBLE LLAVE</strong> &#8211; Los <strong>beneficios de la actividad física para la salud son bien conocidos</strong> pero aún no se comprende del todo cómo este cambia el cuerpo a nivel molecular. Ahora, un <strong>nuevo estudio de científicos estadounidenses</strong> constata que la actividad física provoca numerosos <strong>cambios celulares y moleculares en los órganos</strong>.</p>
<p>La investigación, <strong>publicada en la revista Nature</strong>, se realizó en ratas y se estudiaron 19 órganos; los resultados demuestran que la <strong>respuesta del organismo al ejercicio prolongado es más compleja y de mayor alcance de lo que se pensaba.</strong></p>
<p>Según los autores, la actividad física prolongada en estos animales provocó profundos <strong>cambios en el ARN, las proteínas y los metabolitos de casi todos los tejidos</strong>, lo que proporciona pistas sobre muchas afecciones humanas.</p>
<p>Para llegar a sus conclusiones, los científicos utilizaron una serie de técnicas de laboratorio para analizar los <strong>cambios moleculares en ratas sometidas a semanas de ejercicio intenso.</strong></p>
<h2>Cambios ante el estrés</h2>
<p>Estudiaron diversos tejidos, como el corazón, el cerebro y los pulmones, y <strong>descubrieron que cada uno de los órganos cambiaba con el ejercicio</strong>, ayudando al organismo a regular el sistema inmunitario, responder al estrés y controlar las vías relacionadas con las enfermedades inflamatorias del hígado, las cardiopatías y las lesiones tisulares.</p>
<p>La investigación está liderada por el MoTrPAC (Consorcio de transductores moleculares de actividad física), en el que <strong>participan científicos del Instituto Broad -del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la Universidad de Harvard</strong>-, la Universidad de Stanford o los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.</p>
<p>«Se trata del primer mapa de todo un organismo que analiza los efectos del entrenamiento en varios órganos diferentes. Los recursos obtenidos serán enormemente valiosos y ya han producido muchas <strong>perspectivas biológicas potencialmente novedosas para su posterior exploración</strong>«, subraya Steve Carr, del Broad.</p>
<p>Según Natalie Clark, científica computacional del Broad, «aquí tenemos una amplitud de muchos <strong>experimentos diferentes en los mismos tejidos</strong> y eso nos ha dado una visión global de cómo todas estas capas moleculares diferentes contribuyen a la respuesta al ejercicio».</p>
<p>En total, se realizaron cerca de 10.000 ensayos para <strong>efectuar unos 15 millones de mediciones en sangre y 18 tejidos sólidos</strong>, explica un comunicado del Instituto Broad.</p>
<p>Los investigadores descubrieron que el ejercicio afectaba a miles de moléculas y que <strong>los cambios más extremos se producían en la glándula suprarrenal</strong>, que produce hormonas que regulan muchos procesos importantes como la inmunidad, el metabolismo y la presión arterial.</p>
<p>Observaron diferencias de sexo en varios órganos, sobre todo en relación con la respuesta inmunitaria. La mayoría de las moléculas de señalización inmunitaria exclusivas de las hembras mostraron <strong>cambios en sus niveles entre una y dos semanas de entrenamiento</strong>, mientras que las de los machos mostraron diferencias entre cuatro y ocho semanas.</p>
<h2>Hígado menos graso</h2>
<p>Para su sorpresa, los científicos constataron un aumento en la acetilación de proteínas mitocondriales, implicadas en la producción de energía, y en una <strong>señal de fosforilación que regula el almacenamiento de energía</strong>, ambas en el hígado y que cambiaban durante el ejercicio.</p>
<p>Estas modificaciones podrían ayudar al hígado a volverse menos graso y menos <strong>propenso a la enfermedad con el ejercicio</strong>, y podrían ofrecer una diana para futuros tratamientos de la enfermedad del hígado graso no alcohólico.</p>
<p>«Aunque el hígado no participe directamente en el ejercicio, sufre modificaciones que podrían mejorar la salud. <strong>Nadie pensó que se producirían estos cambios de acetilación y fosforilación en el mismo tras el entrenamiento</strong>«, afirma Jean-Beltran, quien resume: «El ejercicio es un proceso muy complejo y esto es solo la punta del iceberg».</p>
<p>Los autores, que han puesto los datos en abierto para toda la comunidad científica, esperan que sus hallazgos puedan servir algún día para <strong>adaptar el ejercicio al estado de salud de cada persona o para desarrollar tratamientos que imiten los efectos de la actividad física</strong> en aquellos que no pueden hacer ejercicio. Ya han iniciado estudios en personas para rastrear los efectos moleculares del ejercicio.</p>
<p><em><strong>Le puede interesar: <a href="https://doblellave.com/diez-consejos-para-hacer-ejercicios-fisicos-despues-de-los-65-anos-de-edad/" target="_blank" rel="noopener">Diez consejos para hacer ejercicios físicos después de los 65 años de edad</a><br />
</strong></em></p>
<p>Fiorella Tagliafico R.</p>
<p>Con información de EFE Servicios y redes sociales</p>
<p>Fuente de imagen referencial principal: EFE/Rajat Gupta</p>
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