Detección de hepatitis es indispensable
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DOBLE LLAVE – Para toda enfermedad existe un tratamiento previo y posterior, cabe destacar que si se previene y detecta a tiempo se logra mayor estabilidad en materia de salud. Tal es el caso de la hepatitis, como lo explica la jefa de la Unidad de Hígado del Hospital Universitario (HU), Linda Muñoz Espinosa, en Jalisco, México. «La prevención, detección y tratamiento oportunos de las hepatitis virales son de vital importancia para reducir la prevalencia de la infección e índices de mortalidad».

La experta en salud explicó que la hepatitis es una inflamación del hígado, el padecimiento puede remitir naturalmente o convertirse en una cicatrización, una cirrosis y en casos graves puede generar cáncer de hígado.

Muñoz Espinosa destacó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene cifras que rondan los 500 millones de personas infectadas con el virus de la hepatitis B y C, a nivel mundial. Lo que representa que «al año más de 1.4 millones mueren a causa de estas infecciones, principalmente por desconocimiento y falta de procedimiento médico«, señaló.

Actualmente, «sólo una de cada veinte personas que ha contraído una hepatitis vírica sabe que está infectada, y sólo se da tratamiento a una de cada cien personas que la padecen», indicó Muñoz Espinosa, al tiempo que sostuvo que la OMS trabaja para mejorar el conocimiento de estas enfermedades y sus tratamientos.

«Es importante romper el estigma, existen muchas personas que pueden pensar que estar en una misma habitación con una persona con hepatitis C puede llegar a contagiarles y eso es falso, contagia el contacto con la sangre», resaltó la jefa del Hospital Universitario en Jalisco.

Así mismo, explicó que los virus de la hepatitis son la causa más frecuente y también pueden deberse a otras infecciones, sustancias tóxicas, por ejemplo: el alcohol o determinadas drogas, y enfermedades autoinmunitarias.

Por otro lado, la hepatitis A y E son causadas por el consumo de agua o alimentos contaminados, en tanto que las B, C y D se producen por el contacto con humores corporales infectados.

«Son formas comunes de transmisión de estos últimos, la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado», destacó Muñoz Espinosa, y agregó que «en el caso de la hepatitis B es por la transmisión de la madre a la criatura en el parto o de un miembro de la familia al niño, y también el contacto sexual».

De igual manera, la experta señaló que la infección se acompaña de pocos síntomas o ninguno, y también puede producir manifestaciones como la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

Angélica Rodríguez.

Con información de Informador.MX.

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