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DOBLE LLAVE-Un estudio de enorme alcance, publicado en Circulation, la revista de Asociación Americana del Corazón,  analizó los datos de más de 12 mil pacientes con una edad media de 58 años de edad. Los voluntarios habían participado en Interheart, un informe que indagó en personas que sufrieron infartos en 52 países.

El líder de la investigación, el doctor Andrew Smyth,  perteneciente a la Universidad de McMaster, en Canadá,  explicó que un mal estado anímico y un físico expuesto a un desgaste extremo pueden ser un combo explosivo para la salud, más allá de otros factores de riesgo.

El ejercicio puede ser peligroso

Otros estudios ya avizoraban una situación de peligro por separado en una actividad física exigente momentos del infarto y un trastorno emocional vinculado a un enojo, tristeza o momento de estrés. Esta nueva investigación avanzó y descubrió que más de trece por ciento había estado siendo ejercicio antes del ataque y el catorce por ciento había estado molesto o estresado.

En este punto encontraron que una vez que se combinaron los trastornos emocionales con una rutina de ejercicios demandantes se demostró que el riesgo de infarto aumentaba tres veces.

Los científicos se encargaron de remarcar la importancia del ejercicio físico, pero recomiendan que si una persona está enojada o molesta y pretende hacer ejercicios para despejar la mente no vaya más allá de su rutina normal hasta los extremos de la actividad.

Alejandro Durán

Con información de Infobae y Circulation 

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