Países impulsan nuevos conocimientos, avance tecnológico, recursos económicos y seguridad jurídica, explica Mariateresa Santana



DOBLE LLAVE – Es normal que al presentarnos ante un extraño nos pregunten: ¿A qué te dedicas? Y entonces, cuando yo respondo que soy abogado y trabajo en propiedad intelectual, normalmente comento que ésta comprende las marcas, las patentes y los derechos de autor, entre otros. En más de una ocasión me han repreguntado de inmediato qué hace falta para registrar una patente y, con la emoción del momento, procedo a explicar que para obtener el registro de una patente la invención debe ser novedosa, tener aplicación industrial, y nivel inventivo. Además, no dejo de advertir que el procedimiento es bastante lento debido a las políticas del Estado.

La breve explicación que le doy a mi interlocutor sobre los requisitos que debe tener un invento para que pueda ser patentado, suele estar seguida del siguiente comentario: “Yo tengo un amigo que acaba de obtener una patente y me dijo que no era tan complicado”. Ante esa situación, inevitablemente debo preguntarle qué clase de patente solicitó su amigo y, tristemente para un abogado que trabaja en un área tan maravillosa como la propiedad intelectual, la respuesta es siempre la misma: Una patente de industria y comercio, que son lo que la ley denomina licencia de actividades económicas.

La situación descrita anteriormente refleja el desconocimiento que gran parte de la población tiene respecto a un área tan importante de la propiedad intelectual como son las patentes, piezas fundamentales para el desarrollo económico y social de las naciones. Una patente de invención es el derecho exclusivo que tiene el titular de una invención sobre la misma. Esto quiere decir, que el titular de la patente puede decidir de qué forma será utilizada su invención, si la pueden utilizar terceros durante su vigencia, y establecer las formas de uso, entre otros aspectos.

Otra de las cosas que caracteriza a una patente es que, una vez concedida, la información técnica de la misma es puesta a disposición del público con el fin de generar nuevo conocimiento. Y sin embargo, a pesar de esto, la patente no puede ser explotada comercialmente por terceros sin la autorización de su titular, quien podrá impedir su producción y comercialización durante sus 20 años de vigencia. El objetivo de esta prohibición, es que el titular de la patente pueda recuperar la inversión realizada en el estudio y desarrollo de la misma.

Por tanto, para el desarrollo de una patente se necesita músculo económico, muchas horas de estudio, esfuerzo, y dedicación de los inventores, que deben ser motivados a través de la implementación de políticas de fomento que los impulsen a desarrollar conocimientos que faciliten o promuevan la generación de otros.

Más allá de la iniciativa y la creatividad

Conscientes de la importancia de las patentes, países como Panamá han formulado políticas públicas dirigidas a motivar a sus nacionales a crear y desarrollar nuevos conocimientos. Un ejemplo emblemático fue el Primer Maratón de Patentes Tecnológicas, realizado en 2015 en ese hermano país latinoamericano, e impulsado por un ente de la Administración Pública panameña y la CAF. De esta actividad resultaron 136 conceptos patentables.

En Colombia y México también ha habido recientemente actividades de promoción de patentes. Así, el Gobierno de Colombia lanzó un Plan Nacional de Desarrollo que busca generar 600 solicitudes de patentes para el año 2018. Éste se encuentra respaldado por entes de la Administración Pública colombiana, que brindará a los inventores el apoyo técnico y económico necesario para el desarrollo de sus inventos, así como la protección legal de los mismos. En México, en 2015, la Administración Pública promovió e impulsó la tramitación de patentes. De la actividad resultó la tramitación y registro de más de 80 patentes en áreas tales como química, nanotecnología, procesos industriales, entre otros.

Es evidente entonces, que al promocionar y fomentar el desarrollo de las patentes, se está impulsando la producción de nuevos conocimientos que, directa e indirectamente, resultarán en la generación de avances tecnológicos y recursos económicos que ayudarán al desarrollo del país.

Mariateresa Santana FerrisDe modo que para inventar no basta con la iniciativa y creatividad del inventor. También se requiere que el Gobierno promueva e implante políticas y procesos que presten apoyo, tanto técnico como económico, a los inventores y universidades para el desarrollo de nuevas patentes de invención. Para que esto pueda llegar a buen término será fundamental contar con una Administración Pública eficaz y eficiente, que le dé seguridad jurídica a los inventores respecto a sus creaciones.

Mariateresa Santana Ferris

msantana@byt.com.ve es abogado, especialista en patentes y marcas del escritorio Bolet & Terrero.

El escritorio jurídico Bolet & Terrero pasa de 100 años promoviendo el resguardo y protegiendo la propiedad intelectual en Venezuela.

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