Las propuestas opuestas del candidato a reelección Rohaní, y su principal contendor, Raisí representan extremos como el progreso y el retraso según sus seguidores



DOBLE LLAVE – Incluso dos años después, todo gira en torno al acuerdo atómico de Irán con las potencias mundiales de cara a las elecciones presidenciales. Sin embargo, lo que le importa a los electores iraníes no es el acuerdo de Viena de 2015 en sí, sino la cauta apertura hacia Occidente emprendida por el presidente Hassan Rohani.

“La elección es por eso una suerte de referéndum a favor o en contra de esa apertura”, dice un politólogo en Irán. Una derrota de Rohani, de 68 años, frente a sus opositores conservadores, podría bloquear este curso aperturista, y con ello también el acuerdo atómico. “No se trata de Rohani en sí, pero sólo el puede evitarlo”, afirma el cineasta Mohsen Amir-Jussefi.

El clero archiconservador y su candidato más importante, Ebrahim Raeissi -a los que se llama “los preocupados”- critican el acuerdo atómico, del que dicen que, a pesar del levantamiento de las sanciones, no le aportó nada nuevo económicamente al país. Pero peor para los “preocupados” es la cercanía con Occidente tras el acuerdo así como el distanciamiento de los valores islámicos.

“Los preocupados quieren sabotear el acuerdo”, advierte Rohani, quien afirma que el acuerdo abrió las puertas políticas y económicas a Occidente. Sus opositores políticos quieren volver a cerrarlas. Por eso, más de 56 millones de votantes deben elegir este viernes 19 de mayo, en palabras de Rohani, qué camino quieren para ellos y sus hijos: apertura o un nuevo aislamiento.

Uno de los críticos más vehementes del acuerdo atómico, el ex presidente Mahmud Amhadineyad, no está en carrera. El controvertido político de línea dura y negador del Holocausto fue descartado sorpresivamente por el organismo de observadores electorales. Al parecer, ni siquiera el clero quiso arriesgarse a más tensiones con Occidente por él. “Con esto, Ahmadineyad quedó desplazado ya solo a los museos”, dice el clérigo Fasel Mejbodi.

De los otros cinco candidatos, uno -el alcalde de Teherán, Mohammed Bagher Ghalibaf- renunció sorpresivamente a la contienda. De esta forma, las mayores posibilidades de que haya un cambio en el Gobierno descansan en el clérigo Raeissi, de 56 años. El ex fiscal general cuenta, como candidato del establishment, con el total apoyo del clero.

Sin embargo, no tiene experiencia política y es, según el vicepresidente Eshagh Yahangiri, un “practicante de la política”. Su jefe, Rohani, advierte además sobre las políticas archiconservadoras de Raeissi. “Para separar a mujeres y hombres planean (los archiconservadores) construir muros en las calles”, dice el presidente.

Para Raeissi, Rohani no logró con el acuerdo atómico sus objetivos económicos. “El acuerdo es como un cheque que Rohani no puede cobrar”, dice Raeissi. En los hechos, asegura, el cambio económico prometido por Rohani tras el acuerdo no se produce. El motivo es la negativa de los bancos europeos a financiar los nuevos negocios con Occidente, dado que siguen en vigor las sanciones estadounidenses.

El problema con los bancos es, para Raessi, un medio de presión contra Rohani. Su alternativa es una “economía de resistencia”, una política económica independiente de Occidente. Los expertos en economía afirman que esto no es posible. Además, sólo es posible modernizar la vetusta infraestructura iraní con tecnología occidental. “Los señores (los clérigos) no pueden fabricar aviones o barcos”, opina el experto.

Así y todo, el problema con los bancos sigue siendo un dilema para Rohani. En palabras de su ministro de Petróleo, Bijan Namdar Zanganeh, Irán estaría dispuesto a meter sus miles de millones de las exportaciones petroleras en Occidente, sólo que los bancos no juegan para él. “Más que sus opositores, podrían arruinarle la elección a Rohani los bancos europeos”, señala el politólogo en Teherán.

Farshid Motahari (Dpa)

Fotografía REUTERS/TIMA

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