Uno de cada cinco jefes decide bloquear ciertas redes sociales en la oficina para aumentar la producción y rendimiento de sus empleados. Lo que no saben es que en la práctica obtienen resultados opuestos a los deseados.

Ninguna persona se concentra por completo las ocho horas de trabajo, y es que para mantener la energía se necesitan pequeños descansos que revitalicen el rendimiento. Las redes hacen justo eso: son como el descanso para fumar, pero para gente que no fuma.

Por otro lado, los nuevos empleados están acostumbrados a vivir conectados a las RR.SS. y prohibir la entrada puede verse como un signo de autocracia y falta de practicidad. Además, el mensaje que reciben es de desconfianza hacia ellos.

Por último, altera el equilibrio en el lugar de trabajo, ya que la producción es cuestión de balance entre un break y un papeleo que requiere toda tu atención. Para muchos comprobar qué ocurre en su entorno virtual es una forma de desconexión totalmente válida.

Amanda Gómez

Con información de Forbes.

Fotografía Gettyimages.