DOBLE LLAVE – Tomando en cuenta la rutina extenuante de las mujeres que también son madres, éstas suelen ser el blanco perfecto para padecer cuadros de estrés, fatiga crónica e incluso el síndrome de Burnout, que no es más que  una respuesta del organismo cuando ha estado sometido a un periodo de estrés intenso y prolongado, tanto desde el punto de vista físico como emocional.

Sus síntomas pueden confundirse con las de cualquier otra enfermedad, como dolores de cabeza recurrentes, insomnio, fatiga intensa y dificultades gastrointestinales. Y aunque al principio surgió como una forma de estrés laboral en profesionales bajo situaciones de gran tensión, también las mujeres con su intensa actividad, como madres que se dedican las 24 horas de los 7 días a la semana, a las labores del hogar y al cuidado de los niños son candidatas a sufrirlo.

Prevenirlo es fundamental. Por eso hay que procurar ciertos ajustes en el día a día para así evitar ser víctimas de este padecimiento:

  • Prioriza las tareas del día.
  • Reserva unas horas solo para ti.
  • Pide ayuda
  • Asume un estilo de vida más sano
  • No te aísles

Lucy La Rocca

Con información de Mamá Robotina

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