DOBLE LLAVE-  Luego de dos meses de investigación detallada (en julio de 2017), los funcionarios del Cicpc y del Ministerio Público determinaron que el doble homicidio ocurrido el 11 de mayo del año pasado, y donde figuran como víctimas Fabricio Alberto Mendoza Isea, de 31 años, y Reinaldo José Herrera Sánchez, de 34, sobrino de la diseñadora de modas venezolana, Carolina Herrera, fue planificado en Caracas por uno de los socios de Fabricio y amigo personal de ambos fallecidos, según información del periodista Deivis Ramírez.

Se trata del empresario mirandino, Franco José Tessarolo Salcedo, dueño de un autolavado, una ferretería y una empresa distribuidora de oxígeno en Los Teques, y quien también tenía un taller mecánico donde, además, acondicionaba vehículos tipo Tuning y los blindaba. Este último negocio era en sociedad con Fabricio.

Los investigadores del Cicpc (más de 36 encargados de esclarecer el caso) realizaron un trabajo amplio para concluir, en conjunto con la Fiscalía 69 Nacional Antiextorsión y Secuestros del Ministerio Público, que el autor intelectual del hecho era Tessarolo.

Según declaraciones dadas por otro de los implicados y que está detenido, Suhe González Álvarez, Franco Tessarolo lo contrató para asesinar a su socio Fabricio Mendoza por una deuda que tenía con él.

Por el crimen le canceló 10 mil dólares, pues debía subcontratar a otras tres personas para cometer el sicariato.

En el expediente del caso que abrió el Cicpc como delito de secuestro, signado con el número K-17-0089-00105, están las declaraciones de cada uno de los dete nidos por este doble crimen, además de todas las investigaciones en detalle.

Los implicados

El primero en ser capturado, el 12 de junio de 2017, fue Edwin Jesús Montilla Verdi, un escolta del entonces alcalde de Charallave (Valles del Tuy), Humberto Marte, en una vivienda del sector El Peñón en el kilómetro 15 de El Junquito, mientras participaba en un ritual de santería.

Este sujeto reveló que fue contratado por un amigo de nombre Suhe González Álvarez, para que mataran principalmente a Fabricio Mendoza.

El sicariato que debía ejecutar, en conjunto con otros dos sujetos, le permitiría ganarse 2500 dólares.

Incluso, admitió que había asistido a reuniones previas en La Trinidad para recibir instrucciones, fotos y direcciones frecuentes de la víctima, además de su pago en efectivo, de manos de Franco Tessarolo.

Con su confesión, lograron determinar la identidad de los otros sujetos involucrados en el hecho: Helinger Joel Tovar Araujo (quien tiene registros por secuestro desde agosto del año 2015), y otro sujeto supuestamente llamado Carlos Marín. Estos dos últimos permanecen prófugos.

Lo cierto es que una vez capturados estos dos hombres, revelaron que quien ordenó el sicariato por una deuda pendiente con Fabricio fue Franco Tessarolo, su amigo personal y de mucha confianza para la familia.

El día del doble crimen (11 de mayo de 2017), como Fabricio estaba con Reinaldo, la orden final fue asesinar a los dos para no dejar testigos, y como ya habían cobrado por el trabajo, cumplieron la instrucción.

Los investigadores concluyeron que Reinaldo estaba en el lugar equivocado ese día.

Los cadáveres fueron hallados en la camioneta Toyota Hilux de Fabricio, en un terreno baldío ubicado en el sector El Topo de la carretera Caracas-La Guaira, maniatados y con tiros en la cabeza.

Intentó inculpar a otra persona

Cuando los efectivos del Cicpc capturaron al autor intelectual en su residencia en El Hatillo, el 14 de junio, este admitió haber participado en el hecho, pero intentó desvirtuar la investigación del caso aseverando que él no había planificado el asesinato, sino que había sido contactado por un un hombre que residía en Miami.

De inmediato acusó al comerciante venezolano radicado en esa ciudad, Salvador Lairet, de haber ordenado el asesinato de Fabricio.

Según revelaron los efectivos encargados de la investigación, Tessarolo dijo que “todo fue planificado por un sujeto llamado Salvador Lairet en Miami”.

Esta acusación la lanzó porque sabía que “su amigo” Fabricio y Salvador tenían una disputa legal por unos inmuebles en Panamá y Miami. Como los jóvenes estaban enemistados, Tessarolo intentó aprovecharse de esa hipótesis para justificar el asesinato, supuestamente, planificado en el exterior.

Los funcionarios del Cicpc continuaron con la investigación en detalle y tras varias semanas no lograron evidencias que involucraran a Salvador Lairet en el hecho.

En el expediente detallan todas las conexiones telefónicas de Franco Tessarolo (antes y después del crimen), y ninguna arroja comunicación alguna con Salvador Lairet en Estados Unidos ni en otro país.

El expediente también deja claro que, en varias entrevistas hechas a los allegados de Tessarolo, ninguno admite conocer a Lairet, a pesar de que se les preguntó por él.

Lo cierto es que la Fiscalía 69 logró la acusación de los tres detenidos el 28 de julio del año 2017, bajo el Oficio Número 00-F69-0531-2017, y mantiene una investigación en curso hasta tanto se capture a los dos sujetos que aún están prófugos de la justicia, y que figuran como participantes directos en el homicidio de Fabricio y Reinaldo.

El 16 de enero de este año durante el juicio, Edwin Montilla admitió su culpabilidad en el hecho y mantuvo sus declaraciones. Solo falta que Suhe Álvarez y Franco Tessarolo culminen la etapa de juicio.

Redacción Doble Llave / @doblellave

Con información de El Universal

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