El FMI dijo que el marco para controlar los criptoactivos debe ser global pues éstos no conocen fronteras



DOBLE LLAVE – Pagar un café con bitcoin o transferir cifras millonarias por fuera de cualquier control bancario o estatal. Todo es posible con las criptomonedas y eso preocupa al sistema financiero internacional, que reclama una regulación urgente de los medios de pago digitales.

Los activos digitales impulsan la inclusión financiera, porque promueve métodos de pago nuevos y de bajo costo, reconoció esta semana el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Pero a su vez, la naturaleza descentralizada de las criptomonedas les otorga un carácter anónimo que puede convertirlas “en un nuevo vehículo importante para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo“, alertó la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde.

La preocupación es compartida por varias potencias mundiales y por ello la creación de un marco regulatorio global de las criptomonedas es uno de los puntos centrales de la agenda de la reunión de los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 a partir del lunes en Buenos Aires.

“Por supuesto, el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo es solo una dimensión de la amenaza. La estabilidad financiera es otra. El rápido crecimiento de los criptoactivos, la volatilidad extrema en sus precios de intercambio y sus conexiones mal definidas con el mundo financiero tradicional podrían fácilmente crear nuevas vulnerabilidades”, sostuvo Lagarde, quien estará presente en la cumbre financiera.

El bitcoin, la criptomoneda más conocida, fue creada en 2009 en base a la tecnología “blockchain” (cadenas de bloques), que funciona como el libro contable de las transacciones realizadas y realizado con un software de código abierto.

“Cuando el bitcoin nació, su costo era el de la electricidad que se necesitaba para producir un bitcoin, estaba en fracciones de centavo de dólar y a través del tiempo ha ido subiendo de manera bastante volátil”, explica Diego Gutiérrez Zaldívar, directivo de la ONG Bitcoin Argentina.

El experto reconoce que “siempre que sube tiene curvas explosivas de precios y después tiene caídas muy amplias”. Se crea una burbuja especulativa. El bitcoin llegó a una cotización máxima de casi 20 mil dólares y luego cayó estrepitosamente hasta casi cinco mil.

“Esa volatilidad tiene una explicación porque ese valor lo decide el mercado libremente por oferta y demanda. Esta última subida fue porque Japón aceptó el bitcoin como moneda corriente, el mercado coreano se metió de lleno en el bitcoin y eso disparó el precio, pero detrás en general se suman los especuladores y apalancan esta subida y la llevan más allá del precio que se podía aceptar”, agrega Gutiérrez Zaldívar.

Venezuela creó en febrero la criptomoneda petro, un medio de pago digital respaldado por las reservas de crudo del país sudamericano. Un petro equivale a un barril de petróleo, según estableció el Gobierno de Nicolás Maduro. Una semana después de su lanzamiento, Maduro aseguró que recibió ofertas por 3.000 millones de dólares para adquirir petros.

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Gutiérrez Zaldívar prefiere la cautela a la hora de evaluar el petro. “Ellos crearon una moneda digital que en teoría está representada por un activo físico. La confianza está puesta entonces en la custodia de los activos físicos, pero no en los activos digitales”, advierte.

Los bitcoin se pueden comprar con monedas de curso legal, ya sea dólares, euros, o cualquier otra, de manera anónima y sin controles de bancos centrales u organismos financieros y allí es cuando puede convertirse en un vehículo para el lavado de dinero o financiación de narcotráfico.

¿Qué tipo de regulación se debería aplicar?

El FMI pide una estrecha cooperación internacional. “Como los criptoactivos no conocen fronteras, el marco para regularlos debe ser global”, urge el organismo multilateral. Un desafío que podría dejar de lado las tensiones políticas y comerciales en el seno del foro más influyente del mundo para buscar una solución consensuada.

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que Argentina preside de forma simultánea con el G20, ha diseñado una guía con recomendaciones sobre cómo lidiar con las criptomonedas. Y la dirigencia argentina podría acortar los recorridos burocráticos entre el GAFI y el G20 si en la reunión en Buenos Aires se avanza en un sistema de regulación.

El experto en bitcoin alerta sin embargo que “no hay que regular la tecnología, sino su uso”. Y en ese sentido, aboga por que si el bitcoin es adquirido con fines especulativos se le apliquen los impuestos a los activos financieros. Pide además que se regule a los operadores o “brokers” y a las bolsas de bitcoin o “exchanges” para cumplir no sólo con la parte impositiva sino con las medidas contra el lavado de dinero.

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“Dándole marcos regulatorios claros a los ‘brokers’ o las bolsas se puede tener la tranquilidad de que van a cumplir con las normas locales impositivas y de control anti financiamiento de terrorismo.

Cuando la operación se hace en un ‘exchange’ y se cumplió con la normativa, no va a ser una operación anónima”, aclara. Toda transacción del bitcoin es trazable desde que fue creado hasta hoy, aunque uno no puede identificar cuáles son las partes involucradas en una transacción.

Gutiérrez Zaldívar sostiene en tanto que el uso del bitcoin para el lavado de dinero “es un mito”: “Si uno va y compra cinco Ferraris, no importa que los pagues con bitcoin, dólares o pesos, la concesionaria de autos tiene la responsabilidad de identificar de dónde proviene el dinero”.

Cecilia Caminos (dpa)

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