DOBLE LLAVE- En la mira de la Fiscalía bajo la ley de crimen organizado, se encuentra cuatro de los últimos expresidentes del Perú, todos en relación con la constructora brasileña Odebrecht, en medio de la crisis de credibilidad de la política en el país.

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El fiscal José Domingo Pérez puso en el mismo saco desde el 1 de junio a Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Pedro Pablo Kuczynski (2016 – 2018), con lo que sumó a Ollanta Humala (2011-2016), ya investigado por el mismo tema.

El anuncio no generó sorpresa, pues los exmandatarios habían sido señalados como receptores de dinero ilegal por Jorge Barata, ex representante de Odebrecht en el Perú, pero confirmó la crisis de una clase política en la que los cuestionamientos por corrupción no parecen tener distintos ideológicos.

Toledo, prófugo de la Justicia por la aparición de una offshore suya en Costa Rica con fondos de origen no determinado, y acusado además de recibir 20 millones de dólares en sobornos de Odebrecht, sumó el nuevo caso por la presunta recepción de 700.000 dólares para su campaña electoral de 2011.

Odebrecht que admitió prácticas corruptas en 12 países, 10 de ellos latinoamericanos, ha dicho por medio de Barata y de su ex CEO Marcelo Odebrecht, entre otros ejecutivos que era costumbre sacar dinero de su caja sucia para financiar campañas con opción de triunfo, como una especie de inversión a futuro.

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La figura de crimen organizado le da facilidades de acción a la Fiscalía y amplía plazos para cada fase. Según han aclarado los expertos, la derivada percepción de banda criminal no alcanza a los partidos, sino a personas naturales.

María Alejandra Guevara

Con información de dpa

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