Los criollos se hacen expertos en resolver las diferentes dificultades que genera la situación del país, para sacar adelante sus negocios



DOBLE LLAVE – Pese a una contracción económica de 10%, un índice inflacionario que podría aumentar entre 1600% y 2000%, y con una tasa de desempleo de 21,4 %, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2017; son indicadores que no constituyen un escenario económico muy alentador para emprender. No obstante, en Venezuela desde el mango, el papelón, o sus productos derivados han sido los protagonistas de las más geniales ideas que conforman actividades laborales muy fructíferas.

Jugarse hasta la piel requiere un poco de valentía y, bueno de locura también, pero si la hormiga se fija solo en su tamaño dentro de la inmensidad del mundo, seguro que no se percataría que puede levantar una carga de 50 o hasta 100 veces más su propio peso. Si el miedo ostentara poder por sí solo, entonces ellas y más de dos millones de venezolanos, según El Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) en 2016, no se atreverían a emprender cada año en el país.

El mercado venezolano muestra un comportamiento muy receptivo a pequeños, medianos y grandes movimientos de emprendedores que posicionan al país en el puesto número 100 del Índice Global de Emprendimiento y en el puesto 19 en Sur América, Centro América y el Caribe al finalizar el 2016, según Global Entrepreneurship and Development Institute (GEDI), lo que hacen de la nación un territorio de 916 445 km² lleno con muchas posibilidades e intentos para establecer su propio negocio.

Además de la alta tasa de emprendedores, los venezolanos cuentan con otro punto a su favor y es justamente la crisis.

“Hoy trabajamos como sea, como podamos, siempre buscando la forma de solucionar por encima de cualquier otra cosa, en los demás países eso no sucede, ellos trabajan con todas las comodidades” señala Ariana Sánchez, una joven emprendedora del Estado Zulia que junto a seis amigos especializados en diferentes áreas instituyeron “Haz País y no maletas” un movimiento que “busca apalancar a otros jóvenes y a sus talentos para que ellos sepan cómo empezar a emprender”.

Asimismo, Sánchez agrega que las limitaciones nos hace tener un “talento especial” para resolver, “desde que pasamos por el primer paro en la universidad, sorteamos los problemas económicos de transporte, nos estamos preparando para ser mejores profesionales”.

Es tan marcada la capacidad de resolución de conflictos que poseen los emprendedores venezolanos que “nos lleva a destacar en el exterior, ser precavidos y anticiparnos a las situaciones” explica la politóloga zuliana.

El emprendimiento venezolano es…

El profesor de la IESA, Aramis Rodríguez, asegura a diversos medios locales que el emprendimiento en Venezuela está caracterizado por:

  • El establecimiento de microempresas, fundadas por una, dos o tres personas, que tienen poca expectativa de crecimiento.
  • La innovación todavía no es la punta de lanza en los emprendimientos venezolanos, pues la mayoría de negocios se dedican a una actividad similar a las que ya existen.
  • La mayoría de los emprendedores no tiene intención de generar exportaciones, hay una tendencia a impactar solo el mercado interno. Éstas características pueden tener una lectura negativa pero el incremento de las iniciativas de emprendimiento están saliéndose un poco de los parámetros establecidos, lo que naturalmente producirá cambios.

Camino a recorrer

No es que exista una fórmula mágica de azúcar, flores y muchos colores como en los programas de televisión, para llevar a cabo un emprendimiento exitoso. Sin embargo, Sánchez desde su experiencia considera que las limitaciones “sólo existen en la cabeza y hay que sacárselas” porque paralizan las buenas ideas.

Además de las desventajas generales, cada emprendedor debe enfrentar sus propias restricciones vinculadas con su grupo familiar y situaciones particulares.

La buena noticia es que hay factores que ayudan a lidiar con estas condiciones y a su vez impulsan a dar el tan temido y trascendental primer paso, a juicio de la líder zuliana, el proceso se debe iniciar:

  • Tomando la decisión, salir del cascarón y definir lo que se desea hacer y cómo y cuándo hacerlo.
  • Verificar que la idea se corresponda con una necesidad de la población, para asegurar que los productos o servicios que se van a empezar a generar tengan una buena acogida.
  • Hacer un plan de negocios, que incluya el target al cual va dirigida la empresa, sus objetivos, estrategias para conseguirlos, la estructura organizacional y de costos, entre otros, que ofrezca bases sólidas para el correcto funcionamiento de la organización y sobre todo su sostenibilidad en el tiempo.
  • Hacer networking, es decir ejecutar una labor que más allá de utilizar de forma efectiva las redes sociales para lograr captar mayor ate, con el propósito de corregir fallas, y generar más aceptación.

En virtud de esto, Rodríguez en varias entrevistas a medios digitales agrega que antes de tomar cualquier decisión, se debe escuchar segundas y expertas opiniones que complemente la visión general y minimicen el margen de error.

El catedrático señala que es primordial contar con la formación adecuada, pues la falta de ésta es la principal causa de la mayoría de los fracasos de los emprendimientos en el país.

En fin, dentro del territorio nacional existe una inmensa cantidad de venezolanos que anhelan contar con un negocio propio que les permita aumentar su productividad y ser dueños de su tiempo, por ello con trabajo y esfuerzo llevan a cabo iniciativas  de emprendimiento, que merecen ser apoyadas por el valor que tienen por si solas, por su contribución al país y por ser una muestra representativa de la entereza e inventiva criolla.

Yisneidy Pérez

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