DOBLE LLAVEClaudia* tiene 45 años. Cuando estaba un poco más joven descubrió que le sería imposible concebir un bebé. Su esposo le pidió el divorcio por ese motivo y Claudia se quedó en lo que ella describe como una “deriva emocional”. Pasó algún tiempo de recuperación hasta que finalmente evaluó la posibilidad de adoptar. Argumenta que padre es el que cría y ella quería ser el refugio de algún pequeño que necesitara de una madre para crecer. Investigó en internet y descubrió que adoptar en Venezuela, al parecer, era una posibilidad, pero no contó con que los organismos encargados no prestaran el servicio justo como lo indica la ley. Pasó cuatro años intentando hasta que se rindió. Hoy, ve la opción latente, pero ya no forma parte de sus planes, creó una fundación y educa y alimenta a niños de la calle.

A nivel mundial, múltiples organismos se han encargado de proteger a aquellos niños que desde corta edad se quedan sin hogar, brindándoles lo necesario para que puedan ser reubicados en un lugar que se adecue a sus necesidades. En Venezuela, existe una ley y un organismo que regulan estos procesos. La Ley Orgánica para la protección del niño y adolescente y el IDENA. La primera contempla todos los derechos para con los infantes en general en el país y el segundo proveer a todo niño, niña o adolescente con adoptabilidad certificada, de una familia sustituta, permanente y adecuada con el fin de garantizar su derecho de vivir y ser criado en familia, tal como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Sin embargo, y como con sucede con muchos otros tipos de procesos judiciales en el país (y como ocurrió con Claudia*), la gente tiene sus dudas al tomar la decisión de adoptar. Esto debido a que existen una gran cantidad de mitos, ninguna cifra emitida por organismos pertinentes y falsos requisitos que hacen a los interesados voltear la cabeza ante la idea de tanto proceso y “papeleo”. Por este motivo consultamos a la Dra. Sandra Martínez, especialista en el área de protección de niños niñas y adolescente (LOPNA) y Derechos de familia, para conseguir resolver las principales dudas sobre la adopción en el país.

¿Es fácil adoptar en el país?

En realidad no es difícil, sino incierto. En todos los países del mundo, la adopción es un proceso largo, que comprende un conjunto de pasos que comienzan (desde el punto de vista de los adoptantes) a partir del momento que se inicia el trámite formal de adopción, pasando por las charlas o talleres, evaluaciones bio-psico-sociales-legales de idoneidad, visitas domiciliarias, un proceso previo de emparentamiento, la entrega del niño, niña o adolescente en colocación familiar, el transcurso de un período de prueba, un seguimiento preadoptivo, hasta llegar al punto final, cuando un juzgado dicta el decreto de adopción y con éste, se tramita el registro civil y se obtiene la nueva Partida de Nacimiento.

La experiencia en Venezuela, (y de las personas entrevistadas) indican que al parecer es más fácil ser adoptado que adoptar. Después de todo, los adoptantes, pueden recurrir directamente a la adopción internacional e incluso tomar decisiones para satisfacer su deseo de ser padres, algunas tan absolutamente cuestionables como una entrega directa. Mientras que un bebé, un niño o una niña institucionalizada, siempre estará en manos de lo que las autoridades competentes y demás actores intervinientes en el proceso, estén dispuestas a realizar con mayor o menor dedicación y diligencia por su interés superior.

La Dra Martínez explica que en general la adopción se divide en dos procesos o “etapas”. La administrativa y la judicial. La primera sucede en el IDENA, que posee un departamento con abogados, psicólogos, y un equipo multidisciplinario que realiza la fase administrativa. Hacen el emparentamiento, los estudios, y luego llevan esa solicitud al tribunal para la fase judicial. En la misma el tribunal acepta la adoptabilidad del niño. Esto quiere decir que aunque es difícil, si se da eventualmente.

¿Quiénes pueden ser solicitantes de adopción?

  • Venezolanos mayores de 25 años de edad en forma individual (solicitante solo).
  • Venezolanos mayores de 25 años en forma conjunta (solicitante en pareja).
  • Extranjeros con más de 1 año de residencia en el país.

¿Qué debe hacer un solicitante de adopción?

  • Dirigirse a la oficina estadal de adopciones, adscrita al IDENA en el Estado donde el solicitante tenga su residencia fija.
  • Consignar los requisitos necesarios para abrir el expediente administrativo respectivo.
  • Cumplir con todas las evaluaciones correspondientes, a fin de determinar la idoneidad para adoptar.

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¿Hay que pagar algo por adoptar?

No. En el país el trámite es absolutamente gratuito. Sólo se incurre en gastos colaterales que pudiesen considerarse menores, tales como fotocopias, aranceles o estampillas y al final del trámite, sí suelen requerirse los servicios profesionales de un abogado. Incluso, nuestra Ley prohibe cualquier pago o compensación económica o de cualquier clase como consecuencia de una intervención directa o indirecta en una adopción (LOPNA, Art. 419)

¿Personas solteras pueden también adoptar?

Tal y como indica el artículo 411 de la LOPNA, explícitamente se establece que, cualquier persona con capacidad para adoptar puede hacerlo de manera individual, con independencia de su estado civil.

¿Pueden adoptar personas que ya tengan hijos biológicos?
Sí. Esto debido a que la adopción en Venezuela está dirigida a brindar protección integral al niño, niña o adolescente, desde una perspectiva altruista.

A pesar de que esta es información pública, existen muchos casos en el país de personas que decidieron saltarse las vías legales debido a lo “burocrático” que es el proceso y a las fallas en los organismos que deberían encargarse cabalmente de esto. Por ese motivo se volvió una opción “pagar” para que el proceso se de más rápido o simplemente contactar directamente con aquellos que no tienen posibilidades de mantener a un niño por la situación actual del país.

Es natural conocer historias de personas que simplemente se hicieron cargo de algún bebé que “recogieron” y que luego presentaron como suyo. Es “normal” que la gente no considere las vías legales para darle protección a un niño. El caso de Claudia* es uno de los tantos de personas totalmente aptas para acoger a un pequeño y darle una buena vida que se ve manchado por la estela de mediocridad en los organismos del país. Una triste realidad. Sin embargo, Claudia* continúa apostándole a sus ganas de ayudar y con su fundación abrió un comedor para niños de la calle. Además, les da clases a pequeños e incluso los impulsa a seguir sus sueños. Después de todo, no fue necesario el papeleo, ya es madre de corazón.

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Ninoska Moncada / @ninoskamci

Con información de LOPNA y asesoría.

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Claudia* ha sido utilizado para mantener en resguardo la identidad de la entrevistada principal.