Todos los 21 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud resalta la importancia de cuidar la salud cerebral



DOBLE LLAVE – Desde 1994, el 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer y desde 2012 se conmemora todo septiembre como el Mes Mundial del Alzheimer a fin de profundizar en la concienciación y ampliar las actividades relacionadas a brindar información para el reconocimiento de la demencia y la lucha contra el estigma que la misma conlleva.

Este año, el foco de la campaña mundial está puesto en el concepto de que “Un diagnóstico precoz significa que se puede vivir mejor por más tiempo“; con énfasis en la detección de síntomas tempranos, promoviendo la oportuna consulta y eventual diagnóstico y tratamiento adecuados.

Por ese motivo Julián Bustin, Jefe de la Clínica de Memoria en Buenos Aires explicó que a través de la adopción de ciertos hábitos como el ejercicio físico, la estimulación cognitiva, una dieta saludable, sueño adecuado, disminución del estrés y el mantenimiento de la actividad social se puede lograr un escudo protector para el cerebro.

  • Actividad física: Se recomienda el ejercicio aeróbico a través de caminatas de 30 minutos todos los días.
  • Estimulación cognitiva: Aprender algo nuevo (idioma, dibujo, pintura, mecánica, música, etc.), y buscar otros nuevos desafíos cognitivos son formas de ir desarrollando la propia reserva cognitiva.
  • Sueño: Trate de dormir entre 7-8 horas por día.
  • Disminuir el estrés: El estrés crónico posee un efecto negativo sobre áreas del cerebro particularmente involucradas con la memoria, como por ejemplo el hipocampo.
  • Actividad social: Involucrarse socialmente al mantener una red de amigos, participar en asociaciones y clubes, intervenir en actividades de la comunidad, participar en grupos de teatro, lectura, música, cine, etc., ayuda a mantener las habilidades cognitivas y enlentece el declinamiento cognitivo.
  • Alimentación: Una dieta variada, rica en frutas, verduras, cereales, granos integrales, pescado, carnes magras, y una ingesta considerable de agua u otros líquidos, protegen al cerebro, mientras que, por lo contrario, una dieta rica en grasas saturadas, grasas trans y colesterol, se asocia a un aumento del riesgo de presentar deterioro cognitivo y demencia.

“Hoy se sabe que las personas tienen un mejor rendimiento cognitivo durante la vida en relación a los buenos hábitos alimenticios que tengan. Una de las dietas más recomendadas es la mediterránea que hasta el momento ha evidenciado los mejores beneficios. Existen evidencias que las dietas no saludables se relacionan con una reducción del volumen del cerebro y con un menor rendimiento cognitivo”, dijo Verónica Somale, médica neuróloga y coordinadora del Área de Neurociencias Cognitivas de la clínica. 

Ninoska Moncada / @ninoskamci

Con información de La Nación

Comentarios