La OMS afirma que existen unos 50 millones de casos en el mundo de esta enfermedad neurológica



DOBLE LLAVE – La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que se caracteriza por convulsiones, que por lo general tienen carácter benigno, transitorio y reversible: un 70% de ellas, aproximadamente, se controlan o curan con fármacos.

En los casos en los que estas crisis son más resistentes existe posibilidad de tratamiento quirúrgico, las causas pueden ser muy variadas: genéticas, traumatismos, tumores o enfermedades vasculares, entre otras. Se trata de una patología muy frecuente y afecta a personas de todas las edades, aunque es mayor la incidencia en los primeros años de la vida y en la tercera edad.

Por ello, los especialistas del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra dan una serie de consejos para evitar sufrir una crisis epiléptica:

  • Es conveniente llevar siempre un calendario de crisis, así como una lista de los medicamentos con las dosis prescritas.
  • Debe acudir de forma periódica a su médico para controles hemáticos y niveles plasmáticos de medicación y, si quiere modificar el tratamiento, debe siempre consultar a su especialista.
  • Hacer deportes es siempre recomendable, preferiblemente en grupo, pero nunca deben ser bruscos o de riesgo
  • No llegar al agotamiento, por eso, cuando practique deporte, no debe cansarse demasiado, la fatiga, junto con el centelleo de luces, puede provocar crisis.
  • No se debe dejar el tratamiento antiepiléptico por su cuenta.

¿Cómo hay que actuar si sufre una crisis?

  • Si se reconocen los signos, se puede ayudar al paciente a sentarse o ir a la cama, antes de que empiece la crisis.
  • Es importante tender al paciente y girarlo hacia un lado, así se evita la aspiración de vómitos o saliva.
  • Si el paciente conserva cierto nivel de conciencia, mantenerlo en un entorno seguro.
  • Aflojar la ropa y eliminar objetos duros o puntiagudos con los que pueda hacerse daño.
  • No introducir los dedos ni objetos metálicos entre los dientes, sólo un pañuelo o paño enrollado, para evitar que se muerda la lengua.
  • Controlar, pero permitir, todo tipo de movimiento convulsivo.
  • No intentar la reanimación del enfermo, salvo en casos excepcionales que así lo aconsejen.

María Cordero

Con información de CNN en español

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