Atajarlo a tiempo podría salvarle la vida, reconoce señales e identifica riesgos



DOBLE LLAVE – Cuando el bullying afecta a un niño, es bastante más complicado enfrentarlo que cuando ocurre en edad adulta, pues los pequeños aún no han formado sus personalidades y mucho menos cuentan con un criterio definido, por lo que este tipo de maltrato podría afectarle aún más si no se ataja a tiempo.

Este tipo de abuso no sólo se trata de agresiones físicas, también incluye el maltrato psicológico al que la persona se encuentra expuesta en un determinado momento. Así pues, aunque muchos padres o representantes ven este asunto como algo natural, o “cultural”, es esencial atajar este problema a tiempo y no dejar que los maltratos avancen, pues muchos de estos pequeños pueden incluso inducirse a raíz del bullying a la depresión y en algunos casos a la muerte.

En escuelas, muchos especialistas de la educación tratan de frenar este tipo de maltrato, pero lo cierto, es que, desde casa se pueden enseñar algunas herramientas a los pequeños, para que puedan enfrentarse a este tipo de situaciones, evitarlas, o prevenirlas.

Reconoce al abusador

Es primordial conocer las conductas típicas del abusador, pues a veces, tienden a confundirse con el “gruñón”, y en realidad, no necesariamente el mal encarado, sea el agresor; en general, el agresivo responde a estímulos que le hacen molestar, y por ello actúa de una u otra forma, pero por el contrario, el “abusivo”, acosa sin motivos aparentes a otros, que siente que se encuentran en una posición más vulnerable.

Que no se convierta en la víctima

Por lo general, los abusadores, o acosadores escolares, buscan a una persona que se encuentre en una situación de vulnerabilidad, que esto no necesariamente debe ser así, pero encuentran una víctima probable en aquel niño que no denuncia ni enfrenta al acosador; al referirnos al término “enfrentar”, no significa en lo absoluto, que pondremos a los pequeños a pelear entre sí, todo lo contrario, enfrentar a un acosador es más bien no demostrarle temor, y en todo caso ponerlos en su sitio.

Si el niño, o adolescente se encuentra en una situación de víctima, no debe temer en reprocharle las actitudes al grupo que le acosa, o le maltrata, más bien deberá darles la cara y denunciarlos; si bien es cierto que con la denuncia podrán venir algunas acusaciones sin fundamentos, como las de “llorón” o “chismoso”, éstas sólo buscan continuar con el maltrato, por lo que ante todo se debe tener una actitud firme frente a los acosadores.

Si eres representante de algún niño, o adolescente que sufre el bullyng escolar, pues será muy importante mantenerte alerta al ensimismamiento del pequeño, o a la tristeza que podría estar reflejando tu hijo. Mucho afecto, respeto y atajar el problema a tiempo, podría evitar una tragedia.

A los niños, desde temprana edad, se les debe enseñar a ser firmes, y saber enfrentar sus problemas podría evitar que se convierta en una víctima de los acosadores escolares.

María Fabiola Maldonado

Con información de Borrova

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